José Alberto Escobar, delegado de la Orden de San Agustín en la isla, aseguró que el nuevo Papa León XIV “lleva muy adentro de su corazón al pueblo cubano” y conoce de primera mano su realidad.
El religioso explico que Prevost visitó Cuba en abril de 2008 y en febrero de 2011 en entrevista con el medio católico ACI.
En su visita de 2008 el actual Obispo de Roma, quien fuera prior general de los agustinos de 2001 a 2013, “dedicó mucho tiempo a conocer las comunidades en Chambas (Diócesis de Ciego de Ávila) y en Puerto Padre (Diócesis de Holguín)”.
Mientras que tres años después, en 2011, se centró “en presidir la Asamblea que los agustinos tenemos anualmente donde evaluamos y programamos los aspectos principales que tienen que ver con nutra vida comunitaria y personal en Cuba”.
Durante las visitas, Prevost “compartió con las personas de nuestras parroquias, sus alegrías, inquietudes, miedos o desvelos” y también “escuchando, visitando, compartiendo en sus casas e incluso hospedándose en sus casas”, dijo Escobar.
Escobar aseguró que el ahora Santo Padre “ha vivido la misión desde su juventud y siempre ha sido muy sencillo y auténtico en las relaciones personales con quienes trata” y “ha mantenido interés por saber cómo es la vida de fe de la Iglesia en Cuba y de sus hermanos agustinos”.
“Él es pastor que colabora con nuestro Buen Pastor así que este conocimiento de primera mano y este amor ya están presentes será para bien de la Iglesia y por tanto también de Cuba. Con tantos fieles de la Iglesia que le conocen, con todos nuestros hermanos agustinos su presencia y ministerio nos infunde una inmensa alegría y esperanza en Cuba. Esto ya es un hecho”, enfatizó.
El regreso de los agustinos a Cuba
Recientemente, otro religioso en Cuba, Monseñor Emilio Aranguren Echeverría, el actual Obispo de Holguín, rememoró la “huella de sencillez” que dejó la visita en 2008 a Cuba del entonces prior general de los Agustinos.
Aranguren Echeverría contó que Prevost pactó la vuelta de los agustinos a Cuba tras haber sido expulsados por Fidel Castro en 1961.
El actual obispo de Holguín, acompañado por el difunto cardenal Jaime Ortega, arzobispo de la Habana visitaron en Roma a Prevost en 2005, donde le pidieron la vuelta de los agustinos a Cuba.
La vuelta de la orden se concretó un año después primero en Ciego de Ávila, luego en Puerto Padre (Holguín) y, finalmente, en La Habana, explica el obispo.
Prevost llegó entonces en 2008 a visitar a los agustinos cubanos a la diócesis de Holguín, en especial a la parroquia de Puerto Padre.
Como la casa cural anexa la parroquia de Puerto Padre estaba en reparación, Robert Francis Prevost fue acogido en una casa de familia durante los tres días de su estancia, cuenta Aranguren.
“Hoy la alegría del señor Manuel Miguel (quien lo acogió en su casa), conocido por todos por Manolín, es desbordante y a todos muestra un sencillo diploma que el padre Prevost le entregó por su acogida y por el apoyo que ofrecía a los frailes de la comunidad”, relata.
De Puerto Padre, el entonces prior de los agustinos se trasladó a Holguín para reunirse con Aranguren y conocer de primera mano la realidad del oriente de Cuba.
“Indudablemente, que el hoy León XIV dejó una huella de sencillez, de cercanía, de gozo al ver cómo sus hermanos estaban evangelizando y sirviendo el amor de Dios en medio de una realidad tan necesitada”, dijo.
El Papa y Cuba
Robert Francis Prevost, de 69 años, fue elegido a inicios de mayo como el Papa número 267 de la Iglesia Católica. Es el primer Papa estadounidense y también posee ciudadanía peruana, tras haber vivido años en ese país.
EL excardenal Prevost ha tenido un vínculo directo con Cuba, país que visitó en varias ocasiones antes de su nombramiento como Sumo Pontífice.
Poco después de su nombramiento, trascendió en las redes una foto suya en La Habana junto al fallecido disidente Harold Cepero Escalante delante de la Catedral de La Habana, en un momento de fraternidad cristiana que cobra hoy un nuevo significado.
Cepero Escalante, miembro del Movimiento Cristiano Liberación, murió a los 32 años en Granma cuando iba en un auto con Oswaldo Payá. El evento fue calificado como “accidente” por el gobierno, pero familiares, amigos y un informe de la Human Rights Foundation de 2015 lo atribuyen a una acción deliberada del régimen.
Precisamente, tras la elección del nuevo Papa, Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel le enviaron mensajes de felicitación, interesados en mostrar una imagen de armonía y continuidad en las relaciones con el Vaticano.
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