El empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas, presidente del Cuba Study Group, propuso este lunes la creación de una Comisión de Unificación Nacional como mecanismo central para una transición ordenada en Cuba, con la Santa Sede, un tercer país o las Naciones Unidas como posibles entidades mediadoras.
La propuesta surgió en el marco de su análisis sobre las reformas económicas anunciadas por Díaz-Canel el pasado viernes, que Saladrigas considera insuficientes por no ser profundas ni coordinadas, carecer de base jurídica sólida y no liberar a la sociedad civil cubana.
Saladrigas describió el proceso transicionario como un tren con dos tipos de cambios. «Están los cambios económicos, que es la locomotora, es el que va adelante, y están los cambios políticos, que llamamos para simplificar la cosa, aunque todo está entrelazado, todo está monopolístico».
Dentro de esos cambios políticos, el empresario distinguió entre lo urgente y lo que puede esperar. «Lo que yo hablaba de que sí hay que diferir, no postergar, diferir, es las partes ya de la formación de partidos políticos y de elecciones. ¿Por qué? Porque la sociedad civil necesita primero abrirse y después organizarse».
Esa apertura y organización gradual es, según Saladrigas, lo que eventualmente permitirá llegar a comicios genuinos. «Y eso es lo que después nos va a llevar al cabo de algunos añitos a un proceso donde vamos entonces a poder tener elecciones libres y sanas y eficaces».
Sobre la reforma constitucional, la calificó de necesaria pero no inmediata. «Sin duda ninguna. Eso es un cambio político grande para ellos. Es un cambio político grande que tampoco puede ser de inmediato».
En ese contexto, Saladrigas planteó lo que considera el primer paso concreto que el régimen cubano debería anunciar. «Una de las primeras cosas que ellos tienen que anunciar es que van a crear una comisión, y es lo que yo sugeriría, una comisión que yo llamaría una Comisión de Unificación Nacional integrada por miembros de la sociedad civil».
El empresario fue explícito sobre quiénes deben tener el peso principal dentro de esa comisión. «Esos miembros de la sociedad civil deben tener alguna representación de la diáspora y por supuesto una representación fundamental y primordial de los cubanos que viven en el país porque son los que conocen el país. Nosotros tenemos algún conocimiento del país pero no vivimos en el país ni vivimos con las consecuencias de lo que recomendamos y pedimos».
Cuando se le preguntó si él mismo estaría dispuesto a integrarla, respondió que participaría si así se determinara, pero subrayó que la clave está en la conducción.
«Yo creo que para que esto tenga credibilidad y le dé al proceso la confianza que el país necesita... esta es una comisión debe estar liderada por una entidad neutral. Esa entidad neutral pudiera ser la Santa Sede, pudiera ser quizás un tercer país o las mismas Naciones Unidas».
La mención del Vaticano como posible mediador tiene antecedentes concretos. El papa Francisco facilitó de forma discreta el deshielo entre Cuba y Estados Unidos anunciado en diciembre de 2014. Más recientemente, diplomáticos estadounidenses se reunieron con el secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, Paul Richard Gallagher, para hablar del «importante rol» de la Iglesia en Cuba, según informó la agencia EFE en febrero de 2026.
La propuesta de Saladrigas se inscribe en su visión más amplia de que Cuba necesita cambios profundos y coordinados para evitar el colapso, y de que ningún proceso de transición será creíble sin estructuras que generen confianza tanto dentro de la isla como ante la comunidad internacional.
Archivado en:
