En medio de una crisis económica profunda y sostenida, el régimen cubano ha vuelto a responsabilizar al embargo estadounidense de los crecientes problemas económicos y sociales que enfrentan los ciudadanos en la isla.
Esta vez el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío salió al paso en Facebook de las crecientes críticas al régimen desde dentro y fuera del país, y acusó a Estados Unidos de liderar una “guerra económica despiadada” contra Cuba. .
El funcionario aseguró que el embargo es el principal obstáculo para el desarrollo económico, al impedir el acceso a mercados, tecnología, financiamiento y combustibles, además de generar efectos disuasivos sobre turistas y empresas internacionales.
“No hay factor que pueda compararse por su impacto y por el daño que provoca”, afirmó el diplomático, al defender la postura oficial del régimen ante un panorama económico marcado por inflación, escasez, apagones, precariedad de los servicios públicos y descontento social.

En su declaración, también apuntó contra lo que denominó un “orden económico internacional heredero del colonialismo”, al que responsabilizó de perpetuar el subdesarrollo en países como Cuba, con estructuras desiguales de comercio y limitaciones en la transferencia tecnológica.
La narrativa oficial evita referirse a errores de gestión, falta de reformas estructurales o políticas económicas ineficaces como causantes de la crisis.
En cambio, Fernández de Cossío acusó a analistas y críticos de realizar observaciones “superficiales o deliberadamente sesgadas” al no situar el embargo en el centro de cualquier análisis sobre la situación cubana.
El discurso institucional contrasta con la percepción de una creciente parte de la población que cuestiona la repetida justificación del “bloqueo” como única causa de los males del país, mientras observa el deterioro acelerado de las condiciones de vida.
Este enfoque también se refleja en declaraciones recientes de autoridades en Santiago de Cuba, que responsabilizaron a las familias cubanas y al embargo del aumento de personas en situación de calle.
El director provincial de Trabajo, Ernesto González Ojea, aseguró que el fenómeno se debe al “incumplimiento de responsabilidades familiares” y al contexto económico internacional.
Sin embargo, evitó mencionar la crisis interna, el colapso del salario real, la precariedad de las pensiones y la desprotección estatal como causas estructurales de la indigencia. El discurso oficial omite las consecuencias de décadas de políticas económicas ineficientes, centralismo extremo y falta de libertades económicas que han empujado a miles de cubanos a sobrevivir en la marginalidad.
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