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Cientos de masones cubanos se congregaron el sábado frente al emblemático Templo Masónico en La Habana para exigir la destitución definitiva de Mayker Filema Duarte como Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba.
De acuerdo con la agencia AP, los manifestantes acusan a Filema de prolongar ilegítimamente su mandato y de intentar perpetuarse en el poder, desafiando los principios democráticos y la autonomía de la institución. Además, solicitaron al Ministerio de Justicia que retire su reconocimiento oficial a Filema y convoque a elecciones conforme a los estatutos masónicos.
“Nuestra jurisdicción masónica sufre hoy una profunda crisis”, declaró en conferencia de prensa Juan Alberto Kessell Linares, quien asumió como Gran Maestro por sustitución reglamentaria y en representación del movimiento que desconoce a Filema.
Crisis institucional y acusaciones de “golpe interno”
Según Kessell, Mayker Filema habría intentado dar un "golpe de Estado masónico", suspendiendo sesiones necesarias para renovar el liderazgo antes del vencimiento de su mandato en marzo, en clara violación de la Legislación Masónica.
La Alta Cámara, compuesta por representantes, grandes funcionarios y ex grandes maestros, se reunió el pasado 25 de mayo con quórum válido de 117 representantes de logias para votar su destitución, recordó Cubanet.
Además, 209 de las 320 logias del país respaldaron la decisión, junto a siete grandes funcionarios, lo que representa una mayoría significativa dentro de la institución, según informó el secretario Víctor Bravo a la citada agencia.
Intervención limitada del Ministerio de Justicia
En mayo, los disidentes solicitaron formalmente al Ministerio de Justicia retirar la validez legal de la firma de Filema. Sin embargo, la Dirección de Asociaciones del MINJUS avaló inicialmente al cuestionado dirigente.
Esta semana, una comitiva masónica fue recibida por la viceministra Lilia María Hernández, quien planteó como solución una nueva sesión bajo el liderazgo de Filema para el próximo 6 de julio.
La propuesta fue rechazada por los manifestantes, y Hernández prometió revisar el caso.
Kessell insistió en que esta postura gubernamental contradice el carácter soberano y autónomo de la Gran Logia, amparado tanto por la Constitución Masónica (artículo 50) como por la legislación cubana que protege a las asociaciones fraternales de la injerencia externa.
“El impacto de esta crisis ante la sociedad no es positivo, y es por eso que estamos luchando... para restablecer la moral y los principios que han regido a nuestra institución”, subrayó.
Declaración de principios y respaldo masivo
Durante la concentración, se leyó públicamente la “Declaración de Principios” del Muy Respetable Gran Maestro por sustitución reglamentaria, en la que se reafirma la legitimidad irrevocable de la destitución de Filema, conforme a los estatutos internos.
Esta es la segunda vez en poco más de un año que la GLC enfrenta una crisis de reputación. En 2024, el entonces Gran Maestro Mario Alberto Urquía fue denunciado por corrupción y el robo de 19,000 dólares, lo que generó un escándalo mediático dentro y fuera del ámbito masónico.
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