Trabajadores con cubos de pintura y brochas en mano taparon un mensaje contestatario escrito en el muro exterior de un consultorio médico del reparto La Hata, en el municipio habanero de Guanabacoa.
La frase, que decía “Abajo la dictadura. Díaz-Canel singao”, fue cubierta rápidamente bajo una capa de pintura azul celeste, en lo que parece ser una acción orientada a borrar cualquier rastro de disidencia visible en el espacio público.
Las imágenes del momento fueron divulgadas por el medio independiente 14ymedio y muestran a varios hombres realizando la tarea bajo la mirada de otros residentes de la zona. La escena no es nueva, pero sí reveladora del control que el régimen intenta ejercer sobre las expresiones espontáneas de descontento popular.
El cartel fue expuesto en redes sociales por el académico y periodista cubano José Raúl Gallego, quien identificó con precisión el lugar: la posta médica ubicada en la calle Concha, esquina con calle 20, en la subida hacia la escuela especial 28 de Enero.
Según Gallego, se trata de una zona con fuerte presencia militar, pues muchos de los edificios del entorno están destinados a oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
La frase escrita con letras negras no solo denunciaba al sistema político cubano como dictadura, sino que incluía la expresión “Díaz-Canel singao”, consigna que se popularizó durante el estallido social del 11 de julio de 2021 y que desde entonces ha sido replicada como símbolo del rechazo social hacia el gobernante cubano.
Este tipo de mensajes han ido en aumento en los últimos años, especialmente por el agravamiento de la crisis económica, los apagones, la represión y las medidas impopulares como el reciente aumento de tarifas de ETECSA.
Grafitis similares han aparecido en otros puntos del país, como el municipio Playa en La Habana o una céntrica esquina de Sancti Spíritus, y casi siempre terminan siendo borrados por las autoridades en cuestión de horas.
A pesar de ello, activistas y ciudadanos logran capturar fotos y videos antes de que desaparezcan, dejando testimonio de una protesta que, aunque fugaz, desafía el control estatal sobre el discurso público.
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