Una médica cubana radicada en Uruguay ha causado revuelo en redes sociales tras publicar relatar las diferencias que ha experimentado al ejercer la medicina fuera de la isla. Identificada como @edenny30 en TikTok, la doctora, con siete años de graduada y dos ejerciendo en el sistema uruguayo, compartió en tono reflexivo los aspectos que más le impactaron al comenzar a trabajar en su nuevo entorno profesional.
En la primera entrega de su testimonio, explicó que en Cuba nunca trató a pacientes pediátricos, ya que se encontraba verticalizada en la especialidad de Medicina Interna. Al comenzar a ejercer en Uruguay, se vio obligada a estudiar pediatría desde cero. “Después de graduada nunca vi niños, así que cuando empecé a ejercer en Uruguay tuve que estudiar pediatría desde cero”, relató. También destacó que, mientras en los hospitales cubanos los especialistas están de guardia de forma presencial, en Uruguay suelen estar disponibles solo por llamado, lo que obliga a los médicos generales a asumir patologías complejas en primera instancia. “Un paciente con un infarto o una fractura expuesta en Cuba iba directo al especialista; aquí, lo ves tú primero.”
Otra diferencia significativa, según contó, es el sistema de emergencias móviles. En Cuba, aunque el SIUM existe no opera como en Uruguay, donde los médicos pueden ser asignados a ambulancias o hacer “barrido”, es decir, visitar pacientes a domicilio, a veces sin apoyo de enfermería. “Vas solo, con un bolso, a hacer el diagnóstico, canalizar y administrar la medicación”, explicó.
El video rápidamente se viralizó y provocó una avalancha de comentarios. Muchos usuarios aplaudieron su sinceridad, mientras otros reaccionaron con molestia, acusándola de minimizar el sistema uruguayo o de idealizar el cubano. Las respuestas incluyeron desde el agradecimiento “Gracias por contar esto, es útil para quienes estamos revalidando” hasta el rechazo abierto “¿Por qué no te vas para Cuba si allá es mejor?). Algunos incluso cuestionaron su formación profesional: “No entiendo cómo se reciben si allá no hay materiales.”
Ante las críticas, la doctora aclaró que no se trataba de una comparación para determinar qué país es mejor, sino de una descripción personal. “No entendieron el video. No estoy criticando. Estoy feliz de trabajar en Uruguay. Solo digo lo que fue diferente para mí”, escribió en los comentarios.
En la segunda parte de su testimonio, publicada poco después, abordó aspectos como la existencia de historias clínicas electrónicas —“algo que nos ayuda muchísimo”— y la abundancia de insumos médicos. Sin embargo, también se refirió a la situación laboral que enfrentan muchos médicos en Uruguay. Según explicó, la mayoría trabaja como empresa unipersonal, sin salario fijo, ni aguinaldo, ni vacaciones. “Si te enfermas y no puedes trabajar por diez días, esos días nadie te los paga.” Contó que muchos profesionales viven en incertidumbre, dependiendo de si consiguen guardias ese mes, y que deben desempeñarse en múltiples sitios para lograr un ingreso estable.
El salario, dijo, varía según el turno y el lugar, con pagos por hora que oscilan entre 380 y más de 1 000 pesos uruguayos. También le llamó la atención que en Uruguay no se use la clásica bata blanca cubana, sino conjuntos médicos, más prácticos pero menos representativos. “Es muy cómodo, pero extraño mi túnica.”
La segunda publicación continuó debate. Varios médicos uruguayos coincidieron con su descripción del sistema y destacaron que acceder a un cargo fijo es un proceso largo y difícil. “Soñamos con tener un puesto estable, pero lleva años. Lo vas a lograr”, le escribió un colega. Otro comentó: “Sí, somos unipersonales, pero eso también te da independencia. Todo tiene sus pros y contras.”
No faltaron quienes defendieron el sistema uruguayo con firmeza. “Acá se ejerce bien. Hay muchas opciones y recursos. Cuestión de acostumbrarse.” Algunos usuarios también apuntaron a que la figura del médico como empresa es un modelo extendido en Uruguay desde hace años y no exclusivo de los extranjeros. “Esto le pasa a todos, no importa de dónde vengas”, opinó una persona.
Pese a los elogios y ataques, la doctora reiteró su gratitud y se mostró firme en su postura. “Aquí hay recursos. Me siento segura trabajando. Pero no estoy diciendo que Uruguay sea peor o mejor. Solo comparto lo que fue distinto para mí.”
Con sus publicaciones, esta cubana se ha sumado a una creciente ola de testimonios de emigrantes que comparten en redes cómo es empezar de cero fuera de la isla.
En publicaciones anteriores, ella había detallado los retos para encontrar empleo en Uruguay y los costos iniciales que enfrentan los migrantes. Ahora, con su mirada crítica y agradecida a la vez, ha puesto en el centro de la conversación pública una realidad que, para muchos, sigue siendo invisible: la del médico extranjero que, entre jornadas variables, medicamentos nuevos y contratos sin estabilidad, intenta reconstruir su vida profesional lejos de casa.
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