El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel admitió en una entrevista con el periodista brasileño Breno Altman lo que los cubanos sufren desde hace años: el sistema eléctrico nacional atraviesa una situación crítica.
En sus palabras, transmitidas por el sitio oficial en Youtube de la Presidencia Cuba, la infraestructura energética del país está “tecnológicamente obsoleta”, con termoeléctricas que ya sobrepasaron su vida útil y sin mantenimiento adecuado debido, afirmó, al recrudecimiento del embargo estadounidense.

“Tenemos una base fundamental de generación eléctrica que son las termoeléctricas cubanas, que tienen 40 años, casi todas han cubierto su vida útil. Funcionan por la inteligencia de nuestros técnicos, pero sin inversiones ni mantenimiento”, reconoció el mandatario.
Los constantes apagones, que han provocado protestas populares y descontento generalizado dentro y fuera de la isla, se han convertido en una rutina en la vida diaria de los cubanos.
Aunque Díaz-Canel asegura que existe una “estrategia” para resolver la crisis, también admitió que los problemas van más allá del embargo: faltan inversiones, se ha gestionado mal el financiamiento, hay errores técnicos y operativos, y se han aplicado medidas económicas que “no han tenido todo el impacto posible”.
En la entrevista, Díaz-Canel reconoció que el déficit energético está vinculado a una cadena de factores: desde la falta de combustible importado hasta la paralización de plantas por falta de piezas de repuesto. “No hemos podido crecer en generación térmica. No hemos tenido fuel oil ni diésel para las plantas de generación distribuida”, dijo.
El resultado: apagones prolongados, escasez de alimentos refrigerados, afectaciones a hospitales, interrupciones escolares, y un desgaste social que profundiza la crisis migratoria.
Aun así, el mandatario insiste en que el bloqueo de Estados Unidos es el principal responsable de las carencias, a pesar de que también admitió errores internos y fallos de gestión.
“Sería deshonesto decir que no se han cometido errores. No siempre hemos sido eficientes ni racionales en el uso de los pocos recursos disponibles”, reconoció.
Justificaciones, omisiones y resignación
Aunque la entrevista intenta proyectar una imagen de resistencia y dignidad nacional, las respuestas de Díaz-Canel a las preguntas sobre la realidad cotidiana en Cuba se centraron casi exclusivamente en culpar a factores externos.
El gobernante mencionó desde los huracanes hasta el cambio climático, pasando por la pandemia y la caída del turismo, como agravantes de una situación que, según él, solo puede resolverse desde el socialismo.
También criticó el éxodo de profesionales y reconoció el impacto en sectores claves como la salud y la educación, aunque sin presentar soluciones inmediatas. “Nos faltan medicamentos, se han deteriorado indicadores de salud como la mortalidad infantil, pero no renunciamos a nuestras conquistas sociales”, dijo.
Sobre el alza de tarifas en la telefonía móvil y el acceso a internet, que ha generado recientes reclamos estudiantiles, Díaz-Canel aseguró que se trató de una “decisión impopular pero necesaria” para evitar el colapso del sistema de telecomunicaciones.
“Cometimos errores en la comunicación de la medida, lo reconocemos. Pero sin ingresos en divisas, no hay gigas para nadie”, sentenció.
¿Hay solución?
El mandatario anunció inversiones en energías renovables y en reparación de plantas, aunque reconoció que sus efectos no se verán de inmediato. Prometió 1,000 MW en capacidad renovable para fin de año, pero no detalló cómo ni con qué financiamiento se concretarán estos planes, en medio de un panorama económico y financiero cada vez más restrictivo.
Mientras tanto, la población cubana sigue viviendo en la oscuridad, no solo literal sino también informativa. Con escasa transparencia sobre las prioridades del gasto estatal, con precios en aumento, salarios estancados y sin acceso a una oposición legal o a medios independientes dentro del país.
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