El gobierno cubano anunció que los apagones persistirán durante los meses de julio y agosto, en medio de una crisis energética que se agudiza y sin soluciones estructurales a la vista.
La confirmación llega en un artículo publicado por el periódico oficialista Trabajadores, que lejos de ofrecer esperanza, revela la incapacidad del régimen para garantizar un servicio eléctrico estable a la población.
El reconocimiento oficial de que las afectaciones no cesarán es una admisión de fracaso.
La causa, según el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), es la combinación de falta de combustible importado, termoeléctricas en mantenimiento, incremento de la demanda y deterioro de la infraestructura eléctrica nacional.
De acuerdo con Lázaro Guerra Hernández, director general de electricidad del organismo, la disponibilidad estimada para los meses venideros será de apenas 1,935 MW, frente a una demanda que puede alcanzar los 3,500 MW, lo que dejará un déficit de más de 1,500 MW.
Ello implica apagones diarios de al menos cuatro horas por cliente, aunque en la práctica estos cortes suelen extenderse mucho más.
Esa meta de reducir las afectaciones a un promedio de cuatro horas diarias, solo será posible si se aumenta la generación en 13 GWh y se controla el crecimiento del consumo.
La esperanza del gobierno es el reingreso de la termoeléctrica de Cienfuegos, con un aporte de 158 MW, que contribuiría a enfrentar la elevada demanda tradicionales de la temporada estival.
Promesas recicladas y soluciones insuficientes
El régimen intenta atenuar el malestar popular destacando la construcción de nuevos parques solares fotovoltaicos, que podrían aliviar mínimamente la situación en franjas horarias muy específicas (de 11:30 am a 3:30 pm), manteniendo las afectaciones en 1200 MW.
Sin embargo, incluso los propios funcionarios admiten que esto no compensará las pérdidas en generación térmica ni evitará los cortes masivos de electricidad.
También se han prometido mantenimientos "más profundos" (aunque no capitales) a las termoeléctricas, así como la recuperación de algunos motores de generación distribuida, dependiendo de la llegada de diésel, todo ello previo a la llegada del verano.
Al respecto, se anunció que la Guiteras (Matanzas) y Felton 1 (Holguín) deberán salir de servicio antes del verano, como parte de labores de mantenimiento urgentes para evitar averías mayores durante los meses de mayor demanda.
Guerra Hernández aseguró que las intervenciones serán breves, con el objetivo de reducir riesgos técnicos.
No obstante, advirtió que la Guiteras podría salir de nuevo de servicio a fines de año para un mantenimiento capital, lo que podría comprometer aún más el ya frágil sistema eléctrico nacional.
La población, entre el calor, la escasez y el silencio
Mientras tanto, el pueblo cubano enfrenta la temporada más calurosa del año con apagones diarios, falta de gas para cocinar, apagones nocturnos, y la angustia constante de no saber cuándo volverá la electricidad.
Las promesas oficiales se repiten año tras año, pero las condiciones de vida se deterioran progresivamente.
Solo se toman medidas paliativas y temporales, que no abordan el colapso estructural de un sistema energético al borde del colapso.
El régimen, que en su propaganda presume de avances tecnológicos y diplomacia internacional, es incapaz de garantizar lo más básico: luz en los hogares de su pueblo.
La energía solar, aún si se cumpliera su ambicioso objetivo de 2,000 MW, no compensará la caída sostenida del sistema eléctrico nacional desde 2019.
Este verano, el cubano de a pie deberá enfrentar, una vez más, apagones, calor insoportable y falta de respuestas reales.
Mientras, los altos funcionarios del régimen continúan viajando, organizando eventos internacionales y responsabilizando al "bloqueo" de un colapso que ya es estructural, crónico y enteramente atribuible a una gestión ineficaz y opaca.
Archivado en:
