Díaz-Canel evita la autocrítica y justifica los apagones con alza en el consumo

En medio del creciente descontento social por los apagones y la crisis económica, Miguel Díaz-Canel defendió la estrategia energética del gobierno, culpó al alza en la demanda eléctrica y evitó asumir responsabilidades.


El gobernante Miguel Díaz-Canel volvió a evadir la autocrítica sobre la crisis energética que azota a Cuba, al justificar los apagones con un aumento en el consumo eléctrico y señalar que las estrategias del gobierno han sido "correctas", aunque no se vean sus efectos por causas externas.

Durante un nuevo episodio de su podcast Desde La Presidencia, el mandatario defendió la inversión estatal en paneles fotovoltaicos y la recuperación de la generación distribuida, dos estrategias que, según afirmó, han dado resultados concretos, aunque sin impacto visible para la ciudadanía debido a la falta de combustible.

Díaz-Canel insistió en que el plan de inversión en paneles solares ha sido exitoso, señalando que la generación fotovoltaica ha pasado de 107 a 1,437 megawatt hora desde marzo, y que en julio se espera alcanzar más de 2,500 megawatt hora diarios.

Sin embargo, admitió que este avance no se ha traducido en una mejora tangible para la población debido a que esta energía se ha destinado a cubrir déficits ocasionados por la falta de combustibles.

“La estrategia sí es la adecuada y la vamos a continuar”, sentenció, añadiendo que lo generado por los parques solares ha estado “compensando” lo que no pudo producirse por otras vías.

También defendió la recuperación de la generación distribuida, asegurando que se han rehabilitado más de 1,000 megawatts, aunque solo se han podido usar 300 debido, nuevamente, a la escasez de combustibles.


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“Si tuviéramos 700 megawatts incorporados, el déficit bajaría considerablemente”, afirmó, sugiriendo que la infraestructura está lista, pero el suministro no.

El gobernante cubano también negó el fracaso en el mantenimiento de las termoeléctricas. Dijo que actualmente hay “dos plantas menos fuera de servicio” que hace unos meses, y anticipó que para el verano podrían reincorporarse varias unidades, como las plantas 2 y 3 de Santa Cruz, la unidad 4 de Cienfuegos y la 5 de Renté. Sólo quedarían fuera la Felton y la Felton 2, dijo, sin ofrecer un cronograma preciso ni explicar por qué no se logró anticipar esta situación.

Sin embargo, la realidad que viven los ciudadanos contrasta con el optimismo del discurso oficial. Apagones de más de 10 horas continúan afectando a múltiples provincias, agravando las condiciones de vida en medio de un verano sofocante, escasez de alimentos y problemas en servicios básicos como el agua potable.

Culpas al consumo y llamado a la responsabilidad ciudadana

En lugar de abordar fallos de gestión, Díaz-Canel centró parte de su mensaje en culpar a los altos niveles de consumo eléctrico. Según indicó, el país alcanzó un pico de demanda de 3,000 megawatts al mediodía, una cifra que calificó de “disparada” y “no usual” en Cuba.

“Tenemos que trabajar en bajar los altos niveles de demanda que existen tanto en el día como en la noche”, dijo, aludiendo al uso excesivo de electricidad por parte de la población. Reconoció los efectos del calor y la sequía, pero insistió en la necesidad de una “conciencia” sobre el consumo.

Este tipo de declaraciones genera descontento entre los ciudadanos, debido a que se responsabiliza al eslabón más débil por una crisis que, en gran medida, responde a problemas estructurales del sistema energético cubano y a una gestión estatal ineficiente y centralizada.

Las palabras del mandatario suceden en un clima donde el pueblo sigue demostrando su hartazgo de la situación, como sucedió en el Consejo Popular Santa Rita, en Jiguaní, provincia Granma, que fue escenario de una enérgica protesta ciudadana este miércoles.

Videos difundidos por la activista Idelisa Diasniurka Salcedo Verdecia mostraron a vecinos protestando en las calles contra los apagones, la escasez de agua y la precariedad de la vida diaria. “¡Quitaron el internet, pero están en la calle!”, escribió Salcedo, en alusión a los intentos del régimen por silenciar las manifestaciones.

La respuesta oficial a las protestas ha sido la criminalización. En lugar de escuchar a la población, el propio Díaz-Canel ha calificado a los manifestantes de “antisociales” y “delincuentes”, comparando el actual descontento con el Maleconazo de 1994 y denunció “manipulación externa” detrás de las movilizaciones. Su discurso, lejos de calmar los ánimos, ha evidenciado una creciente desconexión entre el poder político y la sociedad.

Sin embargo, las protestas en Santa Rita no son un hecho aislado. Esta semana se han reportado manifestaciones en universidades de Guantánamo y Cienfuegos, así como en Santiago de Cuba y Bayamo. Estudiantes, trabajadores y comunidades enteras han salido a las calles a denunciar la falta de electricidad, alimentos y recursos básicos, en una muestra de hastío colectivo frente al colapso del sistema electro-energético nacional.

En Santa Rita, funcionarios locales intentaron apaciguar a la población alegando que existen pipas para abastecer de agua, pero que no pueden usarlas por falta de combustible. La explicación no hizo más que confirmar el grado de parálisis y desorganización que afecta a todos los niveles del Estado.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un periodista antes de su publicación.




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