La delegación cubana de judo no logró subir al podio en el Campeonato Mundial de Budapest 2025, celebrado en Hungría, y culminó su participación en el puesto 24 entre 93 países.
Con ello, se repite una tendencia que preocupa al deporte cubano: es el tercer Mundial consecutivo sin preseas, algo que no ocurría desde Essen 1987, de acuerdo con datos ofrecidos por el sitio JIT.
Desempeño cubano: un golpe temprano y sin respuestas
En la última fecha de eventos individuales, las mayores esperanzas de medalla estaban puestas sobre Andy Granda (+100 kg), campeón mundial en Taskent 2022, pero fue eliminado de forma fulminante en su primer combate.
El serbio Kokauri Ushangi lo sorprendió con una técnica de desbalance en poco más de 30 segundos, logrando un waza-ari inicial y luego una inmovilización de 15 segundos que le otorgó el waza-ari-awasete-ippon, despachando así al cubano de la competición.
La misma suerte corrieron sus compatriotas Jonathan Loynaz (+100 kg), derrotado por el chipriota Giannis Antoniou, y Deyanara Curbelo (78 kg), quien cayó ante la japonesa Mao Arai, subcampeona del torneo.
Japón lidera, Cuba se aleja
Japón dominó el medallero por países con 6 oros, 4 platas y 4 bronces, asegurando su liderazgo incluso antes de la jornada final. Rusia, compitiendo sin bandera, logró tres títulos, mientras que Italia, Georgia, Francia y Corea del Sur se repartieron el resto de los títulos.
Para Cuba, el resultado representa una caída sostenida. En los últimos cinco campeonatos mundiales, solo la medalla de oro de Granda en 2022 ha evitado el vacío total. Desde 1987, siempre hubo al menos una medalla en estas citas, con figuras como Idalis Ortiz (plata en Tokio 2019) y Jorge Fis Castro marcando épocas doradas.
¿Una nueva normalidad para el judo cubano?
Quedar fuera del podio cuatro veces en los últimos cinco mundiales es más que una alarma: es un llamado a la reflexión. Vale recordar que Cuba ancla sexta en el medallero histórico de los campeonatos mundiales.
El contexto internacional es complejo, la calidad en otras naciones ha crecido, y los recursos en la Isla son limitados. Pero la pregunta sigue en el aire: ¿Debe conformarse una nación con tanta tradición con estos resultados?
La respuesta parece clara: no. Urge una revisión profunda, una estrategia renovada y voluntad política y deportiva para recuperar el camino perdido.
Archivado en: