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La primera zona de baja presión en el Atlántico de la actual temporada ciclónica se formó este fin de semana.
“Un área de baja presión ubicada a unos 725 kilómetros al este de Bermudas muestra indicios de organización. Este sistema tiene una probabilidad media (40 %) de convertirse en un ciclón tropical en el próximo día, pero aún no representa una amenaza para tierra”, se leía en una parte de ayer del National Hurricane Center (NHC).
En lo que va de temporada 2025, cinco ciclones tropicales –dos huracanes, tres tormentas tropicales– se formaron en Océano Pacífico, pero hasta ahora ninguno en el Atlántico.
Tras tocar tierra el pasado jueves por la mañana como huracán categoría 3 en el estado de Oaxaca, Erick dejó saldo de cuatro personas fallecidas y múltiples daños en varias regiones de México.
Se espera temporada ciclónica activa
La Universidad Estatal de Colorado (CSU) ratificó recientemente su pronóstico de que la actual temporada ciclónica en el Atlántico será más activa de lo habitual, con 17 tormentas con nombre, 9 huracanes y 4 de gran intensidad (categorías 3, 4 o 5).
El principal factor que explica esta temporada por encima de lo normal es el comportamiento de las temperaturas del océano Atlántico, que se mantienen muy por encima del promedio.
Además, un factor importante lo es la probable ausencia del fenómeno El Niño durante los meses más activos del ciclo, entre agosto y octubre.
Ambas condiciones crean un entorno más favorable para el desarrollo de ciclones tropicales, ya que se reducen los vientos que suelen cortar o debilitar estas formaciones.
El informe advierte que la actividad ciclónica prevista representa un 125% del promedio registrado entre 1991 y 2020, con 155 puntos estimados de energía ciclónica acumulada (ACE).
Este valor mide la intensidad y duración combinadas de las tormentas.
En particular, se prevé que el 56% de esa actividad tenga potencial de impacto en el Caribe, un dato especialmente sensible para países como Cuba, que aún lidian con los efectos estructurales y económicos de ciclones de la temporada de 2024.
El informe también hace referencia a años anteriores con patrones similares: 1996, 1999, 2008, 2011 y 2021.
En muchos de ellos, se produjeron temporadas de huracanes especialmente destructivas en el Caribe y el sudeste de Estados Unidos.
Aunque no se proyectan trayectorias concretas ni zonas de impacto, los investigadores insisten en que basta con que una sola tormenta toque tierra para que toda la temporada sea considerada crítica.
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