Un video compartido por el creador cubano @el.profesor.cubano, hijo del popular humorista Antolín El Pichón, ha desatado una ola de reacciones tras mostrar en Murcia, España, una simple antena satelital en la calle y recordar que en Cuba su uso está prohibido. “Solo un cubano sabe que hay una ilegalidad detrás de mí”, comenta en tono irónico mientras señala la antena. “En Cuba hay que esconder eso donde tú no te imaginas, porque si te cogen puedes terminar preso”.
En tono coloquial y cargado de ironía, el joven —hijo del humorista Antolín El Pichón— explicó cómo, en Cuba, estas antenas deben mantenerse ocultas debido a su prohibición por parte del régimen. “Hay que esconder eso donde tú no te imaginas”, dijo. “Pasan unos rastreadores detectando antenas de esas, y los que la tienen, le pasan el cable a muchos del barrio… para poder ver la televisión de afuera”. Su crítica directa a la televisión oficial cubana, a la que se refirió como “la misma basura todos los días”, se ha hecho viral entre emigrados y residentes.
Un negocio clandestino que aún persiste
Aunque perseguido, el uso de antenas parabólicas no ha desaparecido. Según un reportaje publicado por 14ymedio en julio de 2023, las redes de distribución clandestinas siguen activas en barrios como Centro Habana o Luyanó. Las tarifas han aumentado por la inflación y alcanzan hasta 1.000 pesos mensuales, pero muchos cubanos prefieren pagar para tener acceso estable a canales internacionales, frente a las dificultades del streaming.
Las conexiones se ocultan entre tuberías falsas, azoteas y patios. Los costos incluyen tarjetas de activación, electricidad, cables importados, e incluso pagos para evitar denuncias por parte de inspectores o vecinos. “La mayoría de nuestros clientes nos han dicho que van a seguir con el servicio, aunque ahora les cueste más”, relató uno de los gestores al citado medio.
Decomisos, cárcel y vigilancia
El régimen cubano ha perseguido históricamente este tipo de acceso alternativo a la información. En un artículo de CubaEncuentro de 2007, se documentó el caso judicial de tres cubanos que enfrentaron hasta tres años de prisión por fabricar antenas artesanales. En registros, se les incautaron más de 130 metros de cable coaxial y materiales para fabricar al menos 30 antenas.
En otro reportaje del mismo año, se informó sobre operativos que resultaron en la detención de más de una docena de personas, el decomiso de tarjetas DirecTV, computadoras, módems y la advertencia de posibles condenas de hasta cinco años de cárcel.
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En 2009, fue noticia que en los aeropuertos cubanos se habían decomisado 150 antenas en los primeros meses del año. Algunos intentaban introducirlas disfrazadas como objetos decorativos. El periódico oficial Granma justificaba entonces la represión diciendo que estas señales “nada aportan a la identidad nacional” y que favorecen el “engaño y la dominación” extranjera.
Una constante en la narrativa del autor
@el.profesor.cubano, por su parte, ha ganado notoriedad por sus publicaciones donde contrasta, con humor y crítica, la vida en España y en Cuba. En junio pasado, compartió un emotivo post con un vídeo grabado desde un supermercado murciano en el que afirmó: “Aquí hay comida para gato, para perro… y mi país sin pan”. La frase “Cuba duele” se ha convertido en marca personal de su contenido.
En otro video reflexionó sobre el valor simbólico de una cubeta vacía, a la que llamó “oro molido” en referencia al ingenio necesario para sobrevivir en la isla. “Esto lo friegas bien y sirve para todo”, dijo en una publicación que resonó con cientos de emigrados cubanos.
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