La profunda crisis energética que vive Cuba sigue generando indignación entre los ciudadanos, especialmente en las provincias del interior.
Esta vez, una cubana de Limonar, Matanzas, denuncia en redes sociales apagones de hasta 22 horas consecutivas, una situación que, según ella, no se repite en el resto del país.
Odalys Calero, a través de una publicación en Facebook, expresó su desesperación ante la prolongada ausencia del servicio eléctrico en su localidad:
"¡Atención Cuba! Limonar de nuevo 22 horas seguidas sin corriente y solo la ponen 50 minutos… y que nadie me diga que es toda Cuba, ¡es mentira! En otras provincias es mucho menos el tiempo y planificado, aquí las horas son absolutamente abusivas y el desorden desmedido", expresó.
La mujer denunció no solo la frecuencia e intensidad de los cortes eléctricos, sino también lo que considera una falta de equidad en la distribución del servicio, cuestionando si los habitantes de Limonar no merecen el mismo trato que los ciudadanos de otras regiones.
"¿No somos nosotros cubanos también? Esto es cruel, irrespetuoso con el pueblo que sufre día tras día sin poder comer, ni bañarse, ni hacer ninguna tarea normal en los hogares ni en ninguna parte. Si es parejo para toda Cuba: perfecto. Si es la ley del embudo: ¡NO!", recalcó.

Calero concluyó su mensaje con un llamado directo a las autoridades para que escuchen el clamor popular: "Está cansada la gente, pongan atención al sentir del pueblo. Una cubana de Limonar y de Cuba".
Un malestar compartido: resentimiento y divisiones por los apagones
La denuncia de Odalys no es un hecho aislado. La sensación de desigualdad en los apagones ha sido motivo de tensión y debate público en la Isla.
En marzo pasado, un polémico comentario de una ciudadana de Cienfuegos, Mercedes Pérez, se volvió viral tras expresar su satisfacción por los apagones en La Habana, como forma de "compensar" lo que ocurre en las provincias.
"Me alegra mucho que los habaneros no tengan corriente, que se fastidien y pasen bastante trabajo, porque la gente de provincia siempre le pasa todo. Aquí nunca hay corriente, 38 horas sin corriente", escribió.
Aunque sus palabras generaron una ola de críticas por su falta de empatía, también recibió el apoyo de algunos usuarios que comparten el hartazgo por lo que consideran un trato preferencial hacia la capital.
La reacción fue inmediata: muchos defendieron la unidad entre cubanos y recordaron que el verdadero responsable de la crisis es el sistema político, no los ciudadanos de otras provincias.
"Los habaneros no tenemos culpa de las cosas que hace tu presidente, estamos iguales, estuve tres días sin corriente y aquí la quitan todos los días también. Tu presidente sí tiene, pero nosotros no", expresó una mujer.
"Ese odio es parte de lo que nos tiene como estamos. Señora, cójaselo al gobierno que es el culpable, no a los habaneros", escribió un padre de familia.
La Habana vs. el resto del país: una brecha histórica
La indignación de los ciudadanos de provincias como Matanzas o Cienfuegos tiene un trasfondo más profundo: la seguridad de que La Habana recibe un trato privilegiado en el reparto de electricidad.
Esta sensación se ha acentuado a medida que los apagones en provincias se extienden a 18, 20 y hasta más de 22 horas, mientras en la capital, los cortes suelen ser más breves y planificados.
Un ejemplo claro ocurrió en julio del año pasado, cuando un periódico oficialista de La Habana anunció cortes eléctricos bajo el título: "Gesto de solidaridad de La Habana para Cuba".
La reacción de los cubanos fue tan crítica y sarcástica que el medio se vio obligado a cambiar el titular a: "Actuar con mayor responsabilidad para contribuir a los esfuerzos del país".
Esta idea de los "apagones solidarios" en la capital fue vista por muchos como un intento cínico de encubrir una desigualdad estructural en el suministro eléctrico.
"Las cuatro horas que le quitan a La Habana son las que puede disfrutar la ciudad héroe y el resto del día a oscuras", ironizó un santiaguero en redes sociales.
Denuncias sobre consumo y favoritismo
Otros ciudadanos, como el usuario Pedro de Jesús López Acosta, han denunciado que La Habana podría estar consumiendo hasta el 25 % de toda la electricidad del país, mientras las provincias cargan con apagones prolongados y casi diarios.
En un post, López Acosta calificó la situación como una muestra de "desvergüenza" y criticó la falta de empatía de las autoridades, que justifican los cortes en la capital como "emergencias", mientras ignoran la realidad en el interior del país.
Este escenario ha acentuado la fractura social y el malestar generalizado, revelando cómo una crisis energética ha puesto al descubierto las debilidades del modelo de gestión en Cuba.
El centralismo del régimen, que ha priorizado históricamente a la capital por su valor político y diplomático, ha provocado un sentimiento de abandono en millones de cubanos que viven fuera de ella.
Más que luz: desigualdad, abandono y frustración
Lo que hoy se vive con los apagones no es solo una crisis de electricidad: es un reflejo profundo de una nación dividida y desgastada, donde los ciudadanos enfrentan la escasez de alimentos, medicamentos, agua potable, y ahora también del servicio eléctrico.
Las palabras de Odalys Calero, desde un rincón olvidado de Matanzas, resuenan como un eco del descontento generalizado:
"Esto es cruel… Esto es la ley del embudo", dijo.
Su reclamo se suma al de miles de cubanos que exigen trato equitativo, justicia energética y respeto por la dignidad humana.
En una Cuba donde la oscuridad no es solo física, sino también social y política, las voces como la suya son faros de una verdad que muchos ya no quieren -ni pueden- seguir ignorando.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Energética en Cuba
¿Por qué hay apagones prolongados en Cuba?
Los apagones prolongados en Cuba son consecuencia de una profunda crisis energética, agravada por el deterioro de la infraestructura eléctrica, falta de mantenimiento en termoeléctricas, escasez de combustible y una planificación deficiente del gobierno. La situación se ha intensificado con el tiempo, dejando a los ciudadanos en largas jornadas sin electricidad.
¿Por qué se percibe un trato desigual en la distribución eléctrica entre La Habana y otras provincias?
La percepción de un trato desigual en la distribución eléctrica se debe a que en La Habana los apagones son más breves y planificados, mientras que en otras provincias los cortes pueden durar hasta 22 horas. Esta situación genera indignación y malestar entre los habitantes de las provincias, quienes sienten que la capital recibe un trato preferencial, lo que refleja un centralismo del régimen que prioriza a La Habana por su valor político y diplomático.
¿Qué impacto tienen los apagones en la vida cotidiana de los cubanos?
Los apagones afectan gravemente la vida cotidiana de los cubanos, impidiendo tareas básicas como cocinar, lavar ropa, conservar alimentos y acceder a servicios esenciales. La falta de electricidad también complica el trabajo, la educación y la salud, generando un ambiente de estrés y agotamiento físico y emocional en la población.
¿Cómo reaccionan los cubanos ante la crisis energética y los apagones?
La reacción de los cubanos ante la crisis energética es de indignación, frustración y desesperanza. Muchos expresan su descontento en redes sociales, denunciando la falta de soluciones concretas por parte del gobierno, mientras otros intentan adaptarse a la situación compartiendo recursos como plantas eléctricas y mostrando solidaridad con sus vecinos.
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