La usuaria cubana @lauralg87890 regresó recientemente de Cuba y compartió en redes sociales un video que ha tocado fibras y arrancado más de una lágrima. En el clip se ve a su familia disfrutando en una casa con piscina, sonrisas por aquí, abrazos por allá, pero lo más poderoso no fueron las imágenes, sino sus palabras: “Cuba no son vacaciones, es la necesidad de ver a los tuyos y darles un abrazo”. Y vaya si lo dejó claro.
En su reflexión, Laura explicó que no se trata de lujo, ni de mostrarse con copas en mano ni platos elegantes. Se trata de compartir, de darle a la familia un poquito menos de necesidad, aunque sea por unas horas o una semana. Porque como bien dijo: “Por mucho que tú lleves, siempre van a necesitar”. Pero también aclaró que lo que más falta hace, es lo que más se agradece: el cariño, el tiempo, el estar.
Contó que pasó una semana con su familia y otra con la de su esposo, y que lo vivieron todo intensamente. ¿Y qué se trajo de regreso? No fueron souvenirs, sino un corazón satisfecho. “Viré complacida conmigo misma, porque sé que hice y di más de lo que pude, y todo lo di de corazón”, aseguró. Y eso, según ella, se nota, aunque ni se lo había propuesto.
Las redes, por supuesto, no se hicieron esperar. Los comentarios fueron un festival de amor, empatía y pañuelos virtuales. “Hay algo que no tenemos aquí y se llama AMOR”, le escribió un seguidor. “Un viaje a Cuba es desnudar tu alma para poder recargarla al 100%”, comentó otra usuaria. Y así, miles de mensajes que demuestran que, aunque cada quien viva su emigración distinto, hay sentimientos que se comparten igualito.
Laura también aprovechó para mandar un recadito sabroso a los criticones: “No vamos a hacer los que más, porque de ahí salimos. Lo más bonito del mundo es recordar de dónde saliste”. Y es que, como ella misma dijo, da igual si el arroz se cocina en una olla nueva o en un calderito negro de toda la vida. Lo importante es reírse con los tuyos, sentir ese abrazo, y dejar el juicio en la aduana.
En resumen, su viaje fue “fantástico”, no por lo material, sino por lo esencial. Y así lo vivieron también sus hijos, quienes, según contó, compartieron con la familia como si nunca se hubieran separado. Porque eso tiene Cuba: que aunque falte mucho, cuando se está en familia, parece que no falta nada.
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