Un navegante que se encontraba a bordo de una embarcación de suministro de 100 pies fue evacuado de emergencia el pasado jueves por un equipo aéreo de la Guardia Costera de EE.UU., tras sufrir una lesión en el brazo mientras navegaba a unas 70 millas (112 kilómetros) al sureste de Key West, en las cercanías de Marathon, Florida.
La operación, que incluyó la participación de un helicóptero MH-65 Dolphin y una patrulla aérea del tipo HC-144, fue coordinada por los vigilantes del Séptimo Distrito de la Guardia Costera, informaron en su perfil de X.
El herido fue izado desde la embarcación y trasladado de inmediato al Jackson Memorial Hospital, en Miami, donde recibió atención médica especializada.
“Este caso puso de relieve la compleja coordinación y el trabajo en equipo que emplea la Guardia Costera para llevar a cabo misiones dinámicas”, explicó el teniente comandante Josh Forteza, quien lideró el rescate.
“Pudimos llegar completamente preparados para evacuar a un paciente grave gracias a la colaboración entre patrullas aéreas, vigilancia marítima y personal hospitalario”, añadió.
La incertidumbre sobre la identidad del herido
Aunque el comunicado oficial no ha revelado la identidad ni el origen del hombre rescatado, el hecho de que se encontrara en una embarcación a más de 100 kilómetros de la costa de Florida enciende las alarmas entre quienes siguen de cerca las rutas marítimas del sur de EE.UU., particularmente aquellas utilizadas por migrantes cubanos y caribeños.
El área donde ocurrió el rescate, entre los Cayos de Florida y las rutas más transitadas por balseros, es frecuentemente patrullada por la Guardia Costera debido al flujo migratorio irregular desde el Caribe, especialmente desde Cuba.
Muchos cubanos conocen esas aguas como el escenario de sueños y tragedias, donde se juegan la vida por alcanzar territorio estadounidense.
Hace unos días, la Guardia Costera lanzó una fuerte advertencia a pasajeros y operadores de embarcaciones en los Cayos de Florida, recordando que navegar sin los permisos adecuados puede acarrear sanciones civiles de hasta 60,000 dólares, e incluso superar los 100,000 dólares si se viola una orden del Capitán del Puerto.
El aviso fue emitido tras detener una operación ilegal de charter cerca de la isla Anna Maria, donde una embarcación de 24 pies transportaba a nueve personas sin certificación ni equipo de seguridad básico, como chalecos salvavidas suficientes.
“El público debe saber que si un capitán no puede mostrar su credencial de marino mercante, no deben subirse al barco”, advirtió Brian Knapp, jefe de investigaciones del Sector San Petersburgo.
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