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Tesla Inc., el fabricante de vehículos eléctricos liderado por Elon Musk, enfrenta un nuevo juicio en Estados Unidos relacionado con su tecnología de conducción asistida Autopilot.
En esta ocasión, se trata de una demanda civil por homicidio culposo derivada de un accidente ocurrido en Key Largo, en Florida, según reveló la agencia Reuters.
La jueza federal Beth Bloom, del Tribunal del Distrito Sur de Florida, ha rechazado el intento de Tesla de desestimar el caso, lo que abre la puerta a un juicio con jurado programado para el 14 de julio.
Los hechos del accidente
El caso, registrado como Benavides v. Tesla Inc., se origina en un accidente ocurrido el 25 de abril de 2019, cuando un Tesla Model S 2019, conducido por George McGee, atropelló a dos personas que se encontraban junto a una Chevrolet Tahoe estacionada en el arcén.
Las víctimas eran Naibel Benavides León y su entonces pareja, Dillon Angulo.
Según la demanda, McGee circulaba a 62 millas por hora y se distrajo mientras intentaba recoger su teléfono celular caído en el piso del vehículo.
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Durante esos segundos cruciales, el vehículo se desvió del camino, pasó por alto una señal de alto y un semáforo en rojo, y terminó impactando la camioneta, lo que a su vez causó que esta embistiera a Benavides y Angulo.
Benavides fue lanzada a aproximadamente 23 metros y murió en el acto, mientras que Angulo sufrió heridas graves.
El núcleo de la demanda: Autopilot
Los demandantes -el patrimonio de Benavides y Angulo- acusan a Tesla de defectos de diseño y falta de advertencia adecuada sobre los riesgos de su sistema Autopilot, el cual estaba activado en el momento del accidente.
En una decisión de 98 páginas, la jueza Bloom concluyó que hay suficiente evidencia para que el caso proceda.
Aunque McGee reconoció que no conducía de forma segura, su testimonio es crucial.
Según declaró, esperaba que el sistema Autopilot evitara la colisión.
Esta expectativa, argumenta la jueza, impide considerar al conductor como único responsable del accidente.
"Los demandantes ofrecieron evidencia suficiente de que los defectos del piloto automático fueron un 'factor sustancial' en sus lesiones", escribió Bloom.
Tesla: Entre advertencias y responsabilidades
Tesla ha defendido en múltiples ocasiones que Autopilot no convierte sus vehículos en autónomos y que los conductores deben estar “totalmente atentos” y con las manos en el volante en todo momento.
La empresa sostiene que las funciones están diseñadas para asistir, no reemplazar, al conductor humano.
Sin embargo, uno de los puntos clave en la demanda es la forma en que Tesla comunica esos riesgos.
La jueza observó que los manuales de uso, accesibles sólo desde la pantalla táctil del Model S, podrían dificultar que los usuarios comprendan completamente las limitaciones del sistema.
Este aspecto fortalece la acusación por falla en advertencia, al considerar que Tesla no explicó adecuadamente los peligros inherentes al uso del Autopilot.
Por otro lado, el tribunal desestimó los cargos por defecto de fabricación y representación negligente, al considerar que no había pruebas suficientes para sostener esas reclamaciones.
Un juicio con implicaciones más allá de Florida
Este caso no solo tiene implicaciones legales para Tesla, sino que también forma parte del creciente escrutinio público y judicial sobre las tecnologías de conducción asistida.
El juicio podría convertirse en un precedente importante en la evaluación de cuánta responsabilidad legal recae en los fabricantes cuando un sistema parcialmente automatizado no actúa como se espera.
Además, reaviva el debate sobre la denominación misma del sistema Autopilot, que críticos argumentan induce a error al sugerir capacidades de autonomía plena, cuando en realidad se trata de una asistencia al conductor de Nivel 2, según la clasificación de la SAE (Society of Automotive Engineers).
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