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Carlos Limendú Torres, un joven entrenador de paradeportes de 24 años, sobrevivió a una descarga eléctrica mientras esperaba transporte en su natal Remedios, Villa Clara.
Aquel día, hace más de dos años, lo cambió todo, aunque Carlos no recuerda nada. Su único testigo fue un niño, uno de sus alumnos, que lo acompañaba en el momento del accidente.
Según el periódico oficialista 5 de Septiembre, el impacto del rayo lo dejó en estado crítico y, aunque logró sobrevivir, enfrentó graves secuelas: paraplejia, quemaduras severas, trastornos para tragar, hipersalivación y la pérdida de su voz a causa de una estenosis traqueal adquirida, una condición provocada por ventilación mecánica prolongada.
Durante un largo tiempo vivió con traqueostomía, sin poder hablar ni respirar por la vía natural.
La única solución era una intervención quirúrgica compleja, que descubrió por su cuenta navegando en internet, y fue así como llegó al equipo médico de Cienfuegos.
Al enterarse de que en esa provincia realizaban cirugías de este tipo, contactó directamente a los especialistas.
El caso fue evaluado por el Dr. Daniel Olivera Fajardo y el Dr. Alejandro Díaz González, quienes asumieron el reto pese a las complicaciones adicionales, como disfunción de faringe y traqueomalacia.
La operación consistió en extirpar el segmento estenosado de la tráquea y unir los extremos sanos.
Se trató de un procedimiento de alta complejidad que requirió un equipo multidisciplinario, anestesia especializada y una técnica modificada adaptada al caso de Carlos.
Hoy, Carlos se recupera en la Sala de Otorrinolaringología del hospital cienfueguero y habla por primera vez en más de dos años.
Su voz, aún débil, es reflejo de su resiliencia, y a pesar de su condición de paraplejia y los movimientos involuntarios que aún presenta, sueña con volver a entrenar.
Su madre, Raquel, ha sido testigo de cada etapa, y recuerda la angustia de esperar una atención que nunca llegó en La Habana, y cómo fue su propio hijo quien encontró, entre búsquedas y señas, una esperanza médica en Cienfuegos.
“Quiero volver al trabajo, aunque sea en silla de ruedas, pero con mi voz”, dice Carlos, emocionado, mientras se recupera bajo supervisión y cuidado.
A su lado, su madre lo acompaña y lo ayuda a cuidar cada palabra para no forzar lo que con tanto esfuerzo ha recuperado.
Limendú tuvo la suerte de haber sobrevivido el impacto de un rayo. Aunque en esta ocasión no hubo que lamentar pérdidas humanas, el riesgo sigue siendo real.
A inicios de mes, una tarde trágica estremeció a la provincia de Artemisa con el fallecimiento de tres menores en hechos separados ocurridos en el municipio de Bauta.
Dos de ellos, adolescentes de 13 y 16 años, murieron el 7 de junio tras ser alcanzados por una descarga eléctrica mientras jugaban fútbol al aire libre en el Barrio Pita, del Consejo Popular Urbano 2, según reportó el periódico provincial El Artemiseño.
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