Con humor y mucho ingenio, el comediante cubano Javier Berridy retrató con gracia los distintos perfiles de cubanos que celebran el 4 de Julio en Estados Unidos. En un divertido sketch compartido en sus redes sociales, el humorista representó a cuatro tipos de compatriotas que, pese a vivir fuera de la isla, no pierden ni el sabor ni la chispa cubana.
1. "El que vino en los 60"
Con camisa de cuadros, sombrero y una seriedad que impone respeto, este personaje encarna al cubano que llegó a EE. UU. huyendo de la dictadura en los años sesenta. Fiel a sus principios y agradecido con el país que lo acogió, proclama con orgullo:
“Hoy celebro la independencia de este gran país que me abrió la puerta cuando vine huyendo de la dictadura cubana. ¡God Bless America!”
2. "El que vino hace seis meses"
Camisa con la bandera estadounidense, cadenas brillantes, carne de res en la parrilla y el teléfono en videollamada con la familia en Cuba. Aunque lleva poco tiempo, ya se siente “americano de nacimiento”, aunque su inglés siga dejando mucho que desear. A todo volumen suena el reparto, mientras intenta enseñarle a los suyos cómo se celebra el 4 de Julio “en la yuma”.
3. "El que se hizo ciudadano"
Formal, con gafas, camisa de vestir y bandera al fondo, este cubano celebra con solemnidad y agradecimiento: “Yo, como ciudadano de Estados Unidos, celebro la independencia de este país con mucho orgullo y le doy gracias porque aquí me pude convertir en una mejor persona y sacar adelante a mi familia. Dios bendiga a América”.
4. "Los que todavía le deben dinero al coyote"
Ellos son los más intensos en la celebración: piscina, ron, Peyi, banderas americanas en la ropa, y joyas grandes de oro falso. Cantan el himno en inglés con acento cubanísimo mientras bailan reparto como si no hubiera un mañana. Eso sí, si alguien menciona “la migra” (ICE), salen corriendo como si se tratara de una escena de acción.
Con esta sátira, Berridy logra captar no solo la diversidad de experiencias de los cubanos en Estados Unidos, sino también el sentido del humor que los une. Una mirada divertida, pero también certera, sobre cómo la comunidad cubana se adapta, celebra y nunca pierde su esencia, ni siquiera en el Día de la Independencia de EE. UU.
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