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Cuatro de las especies invasoras más agresivas de América Latina ya se encuentran presentes en Cuba: el pez león, la tilapia africana, el caracol gigante africano y el paiche.
Según reporte de la agencia EFE, el avance de especies exóticas amenazan la biodiversidad regional y afectan la salud pública y la seguridad alimentaria.
De acuerdo con el informe, elaborado con base en investigaciones de biólogos y organismos internacionales como la ONU y la UICN, estas especies han generado daños significativos en ecosistemas de varios países del continente, y su presencia en Cuba confirma la expansión del problema en el Caribe.
El caracol gigante africano (Achatina fulica), considerado una de las 100 especies más peligrosas del mundo, ha sido detectado en provincias como Las Tunas, La Habana, Villa Clara y Holguín.
Además de su impacto en cultivos, es portador de parásitos que pueden provocar enfermedades graves como la meningitis eosinofílica.
Un tipo de tilapia, introducida originalmente con fines de acuicultura, ha sido promovida en Cuba como fuente alternativa de proteína.
Ha sido criada tanto en instalaciones estatales como en proyectos privados, como el de dos abogados habaneros que la cultivan en estanques.
Sin embargo, en libertad, su alta capacidad de reproducción y resistencia la convierten en una amenaza para especies autóctonas de ríos y lagunas.
El pez león, originario del Indo-Pacífico, ha colonizado el Caribe y también está presente en aguas cubanas.
Su veneno ahuyenta depredadores naturales y afecta el equilibrio de arrecifes y poblaciones marinas locales.
Científicos en la isla han documentado su expansión y advierten sobre su impacto en la pesca artesanal y la biodiversidad.
El cuarto caso es el paiche o arapaima, uno de los peces de agua dulce más grandes del mundo. Introducido en América del Sur y presente en zonas orientales de Cuba, se cría por su valor alimentario, pero representa un riesgo si se establece fuera de control.
Puede alcanzar los 4 metros y 200 kilos, y desplazar a otras especies nativas por su carácter depredador.
A pesar de estas evidencias, Cuba no cuenta con un sistema nacional efectivo de control, monitoreo o erradicación de especies exóticas invasoras.
Las respuestas institucionales han sido parciales, centradas en campañas puntuales, sin una estrategia pública integral.
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