Mientras el turismo en Cuba sigue en caída libre y las autoridades buscan desesperadamente alianzas que ayuden a reanimar el sector, el régimen cubano ha encontrado en México un nuevo socio para impulsar su golpeado modelo turístico.
Según el oficialista periódico Granma, la secretaria de Turismo de México, Josefina Rodríguez, y el ministro cubano del ramo, Juan Carlos García, firmaron en Ciudad de México el Programa de Acciones de Cooperación Turística 2025-2028, que prevé desde la creación de rutas conjuntas hasta la capacitación profesional en hotelería y marketing, pasando por la organización de eventos culturales binacionales y el intercambio de experiencias en promoción digital.
Ambas partes anunciaron que trabajarán también en estudios conjuntos sobre tendencias del turismo y en el diseño de campañas promocionales, priorizando el uso de redes sociales.
Asimismo, se confirmó la participación cubana en la edición América de la feria alemana ITB, que se celebrará en Guadalajara en noviembre de 2026, mientras México fue invitado a la Feria Internacional de Turismo de Cuba 2026, donde Canadá será el país de honor.
El acuerdo llega en un momento crítico para el turismo cubano. Solo en lo que va de 2025, la isla ha perdido más de 300 mil visitantes respecto al año anterior, según datos oficiales, y Estados Unidos acaba de reforzar las restricciones al turismo hacia Cuba bajo nuevas medidas impuestas por Donald Trump a finales de junio.
En paralelo, La Habana ha intensificado la búsqueda de financiamiento externo, como se evidencia en los recientes acercamientos con Emiratos Árabes Unidos, donde se negocian inversiones turísticas millonarias en zonas como Cayo Largo del Sur.
Durante su visita a México, García reconoció ante turoperadores que su gobierno espera que la nación azteca vuelva a ser uno de los principales emisores de turistas hacia Cuba, aunque la caída del poder adquisitivo en la isla y el deterioro de la infraestructura hotelera siguen siendo barreras estructurales difíciles de maquillar con acuerdos diplomáticos.
Pese a los titulares optimistas, el turismo cubano se mantiene lejos de sus metas y depende, cada vez más, de convenios internacionales y ayudas puntuales que intentan sostener una industria en franca decadencia.
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