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Un total de 4,968 pequeños productores de arroz del departamento del Tolima, en Colombia, comenzarán a exportar su producción al mercado cubano, en un negocio estimado en 5,984 millones de pesos (alrededor de un millón y medio de dólares) durante un año.
De acuerdo con la nota publicada en el sitio web del gobierno sudamericano, la operación consolida un modelo de comercio directo, sin intermediarios, que forma parte de la estrategia nacional de compras públicas locales impulsada por el Gobierno de Gustavo Petro.
La venta incluye 1,644 toneladas de arroz blanco, de las cuales 1,404 serán destinadas a Cuba y otras 240 a programas sociales en Colombia. El acuerdo es fruto de una alianza entre la Corporación CoagroDistritos —que agrupa cinco distritos de riego del Tolima— y la Agencia de Desarrollo Rural (ADR), con el respaldo logístico de la Federación Baluarte Gran Sabana.
Cooperación frente a la escasez
El acuerdo, que se planteó desde el 2019, se anuncia en un momento crítico para Cuba, donde la crisis alimentaria ha generado una alarmante escasez de arroz, uno de los productos básicos en la dieta nacional.
En mayo, según cifras de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), la libra de arroz alcanzó los 340,90 pesos cubanos en La Habana, el precio más alto registrado en el país ese mes. En ciudades como Guantánamo, Holguín y Santa Clara, igual superó los 300 pesos, mientras que el más bajo se reportó en Bayamo (155 pesos).
A pesar de las promesas del régimen, la distribución del arroz mediante la libreta de racionamiento ha sido deficiente y fragmentada.
Un funcionario de Artemisa pidió recientemente “confianza” a la población y aseguró que las 14 libras correspondientes a enero y febrero “están garantizadas”, aunque su entrega se realiza de forma paulatina y fraccionada, debido a dificultades logísticas.
Un modelo de desarrollo con impacto social
Además de abrir un nuevo mercado, el acuerdo busca dinamizar las economías rurales colombianas y fortalecer la soberanía alimentaria mediante el abastecimiento semanal a instituciones del Estado. Y, al mismo tiempo, una tabla de salvación para Cuba, donde la grave escasez de alimentos y los altos precios en el mercado informal continúan afectando a millones de familias.
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