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Ariel Cruz Pentón, un cubano que vivía en Estados Unidos desde hacía siete años, casado con una ciudadana estadounidense y padre de una niña de apenas dos años, ha sido deportado a México.
En emotivo testimonio para Univision, Cruz Pentón rememoró el día de junio en que, tras dejar a su hija con la niñera, se fue a trabajar sin saber que no volvería a ver a su hija.
Mientras se dirigía a su empleo, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvieron el vehículo en el que viajaba, dijeron su nombre y le informaron que estaba arrestado.
“En ese momento se me cayó el mundo porque bueno... fue la última vez que vi a mi hija”, declaró Ariel, quien acabó siendo separado abruptamente de su esposa y de su hija.
Fue deportado a México, un país con el que no tiene lazos y donde le concedieron solo diez días para ajustar su estatus migratorio o abandonar el territorio.
“Hoy me tocó a mí, pero mañana le puede tocar a mucha gente que es gente buena que está ahí trabajando”, advirtió Ariel, aún conmocionado por la rapidez e indefensión con que se ejecutó su deportación.
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Su caso se suma a los de decenas de cubanos -entre 100 y 150, según su estimación- que han sido enviados a México bajo la política de deportación a terceros países.
Cruz Pentón y su esposa, Alexandria Dowell, se casaron a finales de 2022 y comenzaron una vida familiar junto a su hija de dos años en Aurora, Colorado.
“Él es mi mundo”, confesó Dowell a Scripps News Denver. “Es tan considerado, un hombre muy trabajador. Somos un equipo… me motiva a perseguir mis sueños y todo lo que quiero lograr”.
El matrimonio había iniciado el trámite del formulario I-130, primer paso para que un cónyuge extranjero pueda obtener la residencia permanente en EE.UU.
Además, Ariel tenía un permiso de trabajo válido y acudía regularmente a sus revisiones migratorias.
En la más reciente, apenas tres semanas antes de su detención, todo parecía indicar que su situación estaba bajo control.
Errores que marcan una vida
Sin embargo, Ariel arrastraba una orden final de deportación emitida por un juez de inmigración en 2019, luego de su entrada al país por la frontera en El Paso, Texas.
Aunque solicitó asilo político y superó con éxito la entrevista de temor creíble, ICE lo obligó a firmar documentos sin asesoría legal adecuada. Uno de esos documentos declaraba que no tenía miedo de regresar a Cuba, lo que invalidó su solicitud de asilo.
“Lo obligaron a firmar sin saber lo que decía. Eso cambió todo”, explicó Alexandria.
Según su abogado, Carlos Mejías, este tipo de documentos son utilizados para cerrar procesos migratorios sin que los inmigrantes comprendan las consecuencias legales.
Ariel fue detenido por ICE sin orden judicial, interceptado por tres autos sin identificación.
Su esposa lo buscó infructuosamente en el centro de detención de Aurora, donde le dijeron: “Tu esposo no está”.
Luego descubrió que había sido trasladado a una instalación en El Paso, Texas, lo que suele preceder a una deportación inmediata.
Un presente incierto, una esperanza persistente
Aunque la familia ha apelado la orden de deportación y ha buscado apoyo legal y político, las opciones se reducen. Según Mejías, solo un perdón migratorio otorgado por el USCIS podría permitir el regreso de Ariel a Estados Unidos, una posibilidad remota pero aún viable si se demuestra el daño extremo que la separación ha causado a su familia.
“Pagamos nuestros impuestos. Hacemos todo al pie de la letra. Todos los días temo por su vida”, declaró Dowell, quien ahora asume sola el cuidado de su hija y el mantenimiento del hogar.
“Mi hija pregunta por él todos los días. Ve su coche y lo llama. Tengo que mentirle y decirle que está en el trabajo. Espero un milagro”.
El periodista Javier Díaz explicó que Alexandria se prepara para viajar a México a ver a su esposo.
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