Un momento desgarrador y profundamente conmovedor fue captado en video y compartido en redes sociales por el periodista Javier Díaz, de la cadena Univisión: una madre cubana se arrodilló en una corte de Estados Unidos implorando que no detuvieran a su hijo.
Lo hizo con desesperación y lágrimas, pero ni su súplica ni la imagen de su hijo vestido de traje y corbata fueron suficientes para frenar a los agentes de inmigración. El joven fue detenido por ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), y ahora enfrenta una inminente deportación.
“Simplemente desgarrador”, escribió Díaz. “¿Cuántos más cubanos tienen que detener en Estados Unidos? ¿Acaso el presidente no reconoce que en Cuba hay una dictadura? Es increíble lo que estamos viendo con gente que no ha cometido crímenes y que llegó, como muchos otros antes, buscando libertad.”
Una escena que refleja el drama migratorio bajo la administración Trump
Este episodio no es un caso aislado, sino una muestra más del endurecimiento de la política migratoria del presidente Donald Trump, quien en su segundo mandato ha retomado una línea de mano dura contra la inmigración, enfocada tanto en frenar los cruces fronterizos como en deportar a personas que ya viven en territorio estadounidense, incluso si no tienen antecedentes penales.
Miles de familias cubanas, venezolanas, nicaragüenses y de otras naciones han llegado en los últimos años a EE.UU. buscando refugio ante dictaduras y crisis humanitarias, y ahora se enfrentan a redadas, detenciones, procesos acelerados y deportaciones sumarias.
El caso de este joven cubano, cuya identidad no ha sido revelada por motivos de privacidad, pone rostro al sufrimiento silencioso de muchas familias migrantes, que ven cómo sus sueños de libertad y seguridad se derrumban pese a haber seguido el proceso legal o vivir pacíficamente.
“Llegó como tú y tu familia hace 60 años”
El mensaje de Javier Díaz en Facebook recuerda que la historia migratoria de los cubanos en EE.UU. está marcada por la huida del comunismo, por generaciones que llegaron al país buscando libertad.
“Llegó un día al igual que tú y tu familia hace más de 60 años… buscando libertad”, escribió, en referencia a los miles de exiliados cubanos que encontraron acogida décadas atrás.
Pero el contexto actual es muy distinto. Bajo las políticas de la actual administración, incluso quienes no representan una amenaza, como este joven vestido de traje para dar una imagen de respeto y arraigo, están siendo detenidos y expulsados.
La imagen de una madre de rodillas rogando por su hijo ha generado indignación, tristeza y debate en redes sociales. Para muchos, es el símbolo de un sistema migratorio que ha dejado de escuchar, incluso cuando las razones humanitarias son evidentes.
Otros casos de cubanos arrestados por ICE
El pasado 7 de julio, ICE anunció la detención de Osmani Mompie, un ciudadano cubano condenado por conspirar para transportar inmigrantes indocumentados, en un operativo llevado a cabo por su oficina en Nueva Orleans.
Según la información oficial, Mompie fue arrestado por su implicación en actividades que pusieron en peligro la vida de otras personas al facilitar el cruce irregular de fronteras. ICE calificó al detenido como “delincuente” y advirtió que cualquier persona en esa condición debe "esperar un arresto".
Un día después trascendió la historia de Mercedes Capaz, una cubana y ciudadana estadounidense, que votó por Donald Trump convencida de que protegía a las familias, pero ahora se dice traicionada.
Su único hijo, Pedro González Capaz, lleva cuatro meses detenido por ICE y enfrenta una orden de deportación a Cuba tras dos décadas viviendo en Estados Unidos.
“Muy traicionada, porque yo no pensé que me hiciera esto. Ni a mí, ni a mucha gente”, dijo entre lágrimas a Telemundo.
Desde el arresto de su hijo, su vida se ha reducido a rezos y angustia: “Me siento un sobresalto, creo que le pasó algo. Y empiezo a llorar y a arrodillarme y a llorarle a Dios. Desde que esto es eso, no tengo vida”.
González, de 37 años, fue detenido el 2 de marzo en su casa en Key Largo, Florida, por agentes de inmigración, a pesar de que vivía bajo el programa de supervisión I-220B y cumplía con todas sus citas.
“Y hasta abril no le tocaba ir, pero me dijeron que esto es desde que cambió la nueva administración”, explicó Capaz.
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