El Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) informó este sábado que se mantiene bajo vigilancia una amplia zona de baja presión que podría formarse frente a la costa sureste de Estados Unidos durante los próximos días.
Aunque las probabilidades de desarrollo ciclónico son bajas por el momento, el sistema podría generar lluvias intensas en Florida y zonas costeras del sureste estadounidense.
Según el parte más reciente del NHC, las condiciones ambientales podrían volverse “propicias” para el desarrollo gradual del sistema a mediados o finales de la próxima semana, a medida que se desplace hacia el oeste a través de la península de Florida y sobre la porción oriental y centro-norte del Golfo de México.
Las probabilidades de formación ciclónica son nulas para las próximas 48 horas y de un 20% para los próximos siete días.

No obstante, el organismo meteorológico advierte que, independientemente del desarrollo de un ciclón tropical, se prevé un aumento de las precipitaciones en varias regiones del sur de Estados Unidos, especialmente en Florida.
Este tipo de sistemas son comunes en julio, cuando las aguas del Golfo alcanzan temperaturas que pueden favorecer el desarrollo ciclónico, aunque en este caso las condiciones atmosféricas todavía son poco favorables.
Los meteorólogos piden a la población estar atenta a futuras actualizaciones, especialmente si residen en zonas propensas a inundaciones.
La Universidad Estatal de Colorado (CSU) publicó este miércoles una actualización de su pronóstico para la temporada ciclónica 2025 en el Atlántico, con una ligera reducción en las cifras, pero manteniendo la alerta por una actividad superior a la media histórica.
El nuevo informe estima un total de 16 tormentas con nombre, 8 huracanes y 3 huracanes de gran intensidad (categoría 3 o superior).
Esto representa un leve ajuste respecto al pronóstico de junio, cuando se preveían 17 tormentas, 9 huracanes y 4 intensos.
La revisión de julio ocurre en un contexto donde se mantienen temperaturas del océano Atlántico muy por encima del promedio, lo cual favorece la formación de ciclones, y se espera la ausencia del fenómeno El Niño, que usualmente ayuda a debilitar o cortar estas formaciones.
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