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El cementerio San Rafael, en la ciudad de Guantánamo, muestra el deterioro de mausoleos dedicados a héroes del Ejército Libertador, muchos de cuyas lápidas están ya ilegibles o completamente destruidas.
Entre las tumbas agrietadas y el óxido que corroe los mármoles, descansan los restos de quienes lucharon por la independencia, “sin embargo, la dejadez institucional, el desconocimiento ciudadano y el vandalismo sistemático lo han convertido en un ‘patrimonio’ en peligro de extinción”, lamentó un reportaje del periódico oficial Venceremos.
Si bien los restos de muchos de esos próceres fueron trasladados en 1985 al mausoleo de La Confianza, el medio se preguntó, “¿qué pasará con las tumbas originales que por años alguna vez cobijaron los restos de nuestros mambises?”.
El primer lugar de descanso del general independentista Pedro Agustín Pérez, más conocido como Periquito Pérez, fechada en 1914 y construida en mármol, se encuentra en estado regular, sin mantenimiento ni vigilancia. Ni siquiera se mantiene el ritual de izar la bandera en su honor.
Las sepulturas de patriotas como Francisco Pérez Pérez, Santo Pérez Ruiz, Martí Alayo y Prudencio Martínez, entre muchos otros, también han sido víctimas del abandono.
Frente al cementerio, una estatua dedicada a otro general mambí aparece vandalizada, mientras a sus pies se expande un vertedero. “Es el colmo del irrespeto. Quien se acerque a visitar a sus muertos, lo hace entre basura y olores nauseabundos. ¿Cómo aceptar que el homenaje a nuestros libertadores conviva con el deterioro más indigno?”, subrayó.
El deterioro no responde únicamente al paso del tiempo, sino también a malas prácticas de quienes tienen responsabilidad en su cuidado. Ni el Centro provincial de Monumentos, la empresa estatal de Servicios Comunales, la Oficina municipal del Patrimonio, los historiadores locales o las asociaciones de veteranos “asumen el problema como prioridad”.
A pesar de su valor histórico, el cementerio no está declarado Monumento Local y carece de “una ruta patrimonial para su visita, ni señalética adecuada, ni guía histórico-cultural que lo ponga en valor”, deploró la fuente.
Entre plantas invasoras, lápidas rotas y registros perdidos, el Cementerio San Rafael enfrenta un proceso de desmemoria colectiva. El panteón donde reposó Flor Crombet ha desaparecido o es irreconocible.
Incluso, aunque hay tumbas como las del líder campesino Niceto Pérez, el combatiente Ramón López Peña o los internacionalistas, “tampoco esas han recibido el tratamiento que merecen. Incluso, se desconoce la ubicación exacta de muchos veteranos del Ejército Libertador, por falta de registros”, agregó.
De acuerdo con el reporte, “parte del personal encargado del mantenimiento ha contribuido, con malas prácticas, negligencia, e incluso, actos de vandalismo. Lo que debería ser un museo a cielo abierto es hoy una muestra viva de la desmemoria local”.
A las puertas de cumplir el aniversario 140 del cementerio, en 2026, el medio de prensa exhortó a una acción inmediata, a convertirlo en ruta patrimonial educativa, declararlo Monumento Local y recuperarlo como espacio de memoria histórica.
En febrero de 2025, cobró relevancia la denuncia sobre las condiciones del cementerio de Guantánamo, luego de la difusión de un video que muestra tumbas abiertas, maleza descontrolada y un fuerte mal olor.
En septiembre de 2023, un extenso reportaje del propio Venceremos revelaba que desde bóvedas abiertas en el cementerio San Rafael emanaban gases nauseabundos que afectaban la vida diaria de los vecinos cercanos, quienes denunciaban una situación insalubre sostenida en el tiempo y justificada por una orden institucional de no sellar los nichos hasta completar su capacidad de cadáveres.
Ante las quejas ciudadanas que se multiplicaban, exigiendo medidas urgentes ante un problema que compromete la salud, la dignidad y el descanso de los fallecidos, directivos del camposanto y funcionarios de Servicios Necrológicos reconocieron la sobreocupación, la escasez de personal y las limitaciones materiales, y aseguraron que una solución sería el nuevo cementerio de Santa Catalina, en ese momento en construcción.
Un profundo abandono corroe a los cementerios en Cuba. Imágenes recientes del Cementerio Chino de La Habana revelaron su alarmante estado de abandono, con tumbas destruidas, huesos expuestos y maleza desbordada, a pesar de su valor histórico y cultural como Monumento Nacional.
El camposanto de San Rafael de la ciudad de Colón, en Matanzas, construido en la década de 1920, presenta un panorama de osarios abiertos, huesos expuestos, capillas destruidas y un entorno plagado de insalubridad, mostró un reportaje del periódico provincial Girón, en cuyo sitio online publicaron el trabajo periodístico.
En diciembre de 2024, se supo que un escenario insólito e indignante persistía en el cementerio del poblado de Felton, en Holguín, donde un árbol caído permanecía sobre varias tumbas sin que las autoridades locales hayan tomado medidas para retirarlo.
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