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Medios oficiales cubanos informaron el viernes sobre la muerte de Alexis Lobaina Martínez de Valdivielso, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y vinculado al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado militar que controla más del 70% de la economía cubana.
Al momento de su fallecimiento, fungía como Delegado Territorial del Grupo hotelero Gaviota en Varadero, el principal polo turístico del país.
A través de un mensaje en la red social X, el presidente Miguel Díaz-Canel expresó condolencias a familiares, amigos y compañeros.
Lobaina acumulaba una carrera marcada por cargos militares, administrativos y de dirección en el sistema turístico estatal vinculado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Entre los puestos que ocupó se incluyen el de piloto de aviación en la unidad militar (UM) 1890 en Santa Clara, oficial del Estado Mayor en la UM-2800, director del hotel Playa Azul de las FAR, así como funciones directivas en los hoteles Laguna Dorada, Playa Marina y Paradisus. También fue director general de la Unidad de Tiendas Gaviota en Varadero.
En el ámbito internacional, fue designado director general de la empresa Imbondex Turística, perteneciente a la corporación ANTEX S.A. en Angola, un destino habitual para la expansión comercial del sector militar cubano.
Recibió múltiples distinciones por su desempeño, incluyendo medallas de Servicio Distinguido, Ignacio Agramonte de segunda clase, y otras conmemorativas por años de servicio y participación en maniobras militares. Su membresía en el Comité Central del PCC fue efectiva desde 2021.
GAESA, el conglomerado económico más poderoso de Cuba y subordinado directamente a las FAR, es considerado un pilar financiero del régimen cubano, lejos de la realidad cotidiana de millones de cubanos que enfrentan apagones diarios, falta de productos básicos y colapso sanitario. Controla desde bancos y casas de cambio hasta hoteles, inmobiliarias, empresas portuarias, navieras y aerolíneas.
Registros financieros obtenidos y revelados por Miami Herald a fines de diciembre de 2024 mostraron que empresas vinculadas a los militares cubanos, como Gaviota, tienen aproximadamente 4,300 millones de dólares en sus cuentas, una cifra que supera en casi 13 veces los 339 millones de dólares que el gobierno cubano ha solicitado para abastecer las farmacias del país con medicamentos esenciales.
Las compañías controladas por las FAR han acumulado vastas sumas de dinero, lo que ha aumentado la deuda nacional y empeorado la vida de los ciudadanos, detalló el medio.
Los documentos filtrados de GAESA muestran cómo estas entidades han desviado los recursos destinados a aliviar la crisis económica y en julio de 2024, Gaviota tenía 88,600 millones de pesos en activos, incluyendo 51,000 millones en inversiones a largo plazo.
El Banco Financiero Internacional de la isla, controlado por GAESA, maneja gran parte de estos fondos, incluidos los provenientes de las remesas y los pagos de los gobiernos extranjeros por las misiones médicas cubanas.
En 2023, a pesar de los efectos devastadores de la pandemia y las sanciones, el 36% de todas las inversiones del gobierno se destinó a la construcción de nuevos hoteles, mientras que solo el 2.9% se destinó a la agricultura y el 1.9% a programas de salud y asistencia social.
Mientras los servicios públicos colapsan, el gobierno cubano, a través de GAESA, continúa invirtiendo sumas millonarias en hoteles y complejos turísticos.
Solo en 2024, las inversiones en actividades relacionadas con el turismo superaron los 36.800 millones de pesos cubanos, frente a los apenas 1,977 millones destinados a salud pública y los 2.645 millones para la agricultura.
El contraste entre la opulencia de hoteles de lujo como la Torre K-23 en La Habana y la obsolescencia de las plantas termoeléctricas, sin mantenimiento adecuado, ha desatado críticas cada vez más intensas.
Mientras se despliega esta nueva estrategia de lujo, el modelo turístico cubano enfrenta su mayor descrédito en años, con cifras de ocupación por debajo de lo esperado.
Según datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), la tasa de ocupación hotelera cayó a apenas un 24,1% en el primer trimestre de 2025, y el número de turistas descendió un 29,3% interanual. Los ingresos por turismo también se desplomaron un 21,5%.
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