Los exespías Antonio Guerrero y René González firmaron un acuerdo turístico entre las dos empresas que dirigen en la isla.
“Si antes era un privilegio trabajar con 1 héroe, ahora somos afortunados de poder trabajar con 2”, se lee en un post de Facebook de la Agencia de Viajes San Cristóbal, dirigida por Guerrero.
“Antonio Guerrero Rodríguez y René González, presidentes de la Agencia de Viajes San Cristóbal y del Club de la Aviación de Cuba, respectivamente, firmaron en la tarde de este jueves un importante acuerdo para la colaboración entre ambas instituciones, las cuales trabajarán de conjunto para ofrecer experiencias exclusivas a quienes visiten Cuba”, agrega el post.
González tiene experiencia como piloto y es el presidente del CAC en la actualidad. Está colaborando con el llamado de Manuel Marrero a impulsar el turismo en Cuba, convencido de que es la única forma de desarrollar la economía del país y de mantener el régimen en el poder.

Y desde 2023 se le ha visto organizando eventos aeronáuticos relacionados con el turismo en Varadero.
Por su parte, Guerrero, ingeniero en construcción de aeródromos, fungió, antes de recalar en esta agencia, como vicepresidente de la Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE) de Diseño e Ingeniería de la Construcción o como presidente de la Unión de Arquitectos e Ingenieros de Cuba.
Pese a la crisis del turismo en Cuba, el régimen redobla su apuesta porque este sector se convierta en el “motor de la economía”.
Esta semana, el primer ministro Manuel Marrero continuó insistiendo en la retórica de siempre y aseguró que "un turismo próspero generará ingresos, empleo y desarrollo". En las redes sociales la respuesta ciudadana no se hizo esperar: "¿Hasta cuándo Marrero con ese cuento?", dijo un internauta.
Durante su intervención en las comisiones de Atención a los Servicios y Agroalimentaria de la Asamblea Nacional, Marrero sostuvo que “asegurar el funcionamiento del turismo no implica desatender a la población, sino habilitar ingresos para responder a sus necesidades”. Una promesa que, tras años de crisis acumulada, suena cada vez más vacía.
El discurso oficial vuelve a colocar al turismo en el centro, mientras los cubanos lidian a diario con apagones, falta de alimentos, salarios de miseria y servicios colapsados.
La industria turística cubana, afectada por la caída del arribo de visitantes, los malos servicios de hostelería y la baja competitividad, no logra despegar ni siquiera para sostenerse a sí misma. Lo reconoció el propio ministro de Turismo, Juan Carlos García Granda, al describir 2024 como “el peor momento desde el 11 de septiembre de 2001”.
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