
La organización Bienestar Animal Cuba (BAC-Habana) anunció el inicio de una investigación independiente tras recibir un número creciente de testimonios negativos relacionados con el trato a animales en la clínica veterinaria privada Mascolive, ubicada en La Habana.
En un mensaje publicado en sus redes sociales, BAC aclaró que no se trata de una denuncia pública inmediata, sino del comienzo de un proceso de recopilación responsable de información, tanto negativa como positiva, que derivará en un informe formal.
“Ya no estamos hablando de un caso aislado ni de un error puntual que cualquier médico o veterinario podría cometer. Son decenas los comentarios, los testimonios, las experiencias negativas que nos han llegado”, explicó la organización.
La asociación dejó claro que su única prioridad son los animales, y que están dispuestos a “poner la cara y enfrentar lo que sea” si las evidencias lo requieren.
Según señalaron, no buscan atacar personas o figuras públicas, sino responder al volumen de preocupaciones ciudadanas que han recibido en las últimas semanas.
“Nuestra asociación no está aquí para caerle bien a nadie. Ni a doctores, ni a humanos, ni a figuras públicas. Nuestra prioridad, única y absoluta, son los animales”, subrayaron.
BAC aseguró que el informe será entregado directamente a los responsables de la clínica, con respeto, pero con firmeza.
En caso de que este sea ignorado o la organización reciba respuestas evasivas o despectivas, actuarán por otras vías.
“No amenazamos: actuamos. Esta vez no haremos oídos sordos. Basta ya de callar lo que tantos están gritando”, concluyó el comunicado.
La clínica Mascolive, la cual es oficialmente una mipyme aprobada por el régimen cubano, no ha emitido comentarios públicos en sus redes sociales hasta el momento.
Mientras tanto, BAC ha invitado a los ciudadanos a compartir sus testimonios y experiencias de forma privada, como parte del proceso de documentación.
En Cuba, donde los servicios veterinarios públicos son limitados y en muchos casos precarios, las clínicas privadas se han convertido en una alternativa común, aunque también en objeto de críticas por precios elevados, diagnósticos dudosos o tratos cuestionables.
Por ello, la labor de vigilancia ética que ejercen organizaciones independientes como BAC-Habana resulta crucial, en un país donde los derechos animales todavía no cuentan con mecanismos sólidos de protección ni supervisión efectiva.
Varios usuarios han comenzado a compartir sus experiencias personales tras el anuncio de investigación independiente por parte de BAC-Habana sobre la clínica veterinaria Mascolive.
Los testimonios coinciden en señalar patrones de negligencia, diagnósticos dudosos, precios excesivos y una aparente falta de preparación del personal médico.
Casos como el de Dayita Escobar, quien asegura haber perdido a su cachorra sana de seis meses por “desconocimiento” del equipo clínico, o el de Karen Rodríguez, que pagó miles de pesos y terminó perdiendo a su perrita tras una atención fallida, reflejan una profunda desconfianza en el servicio que ofrece este centro.
“Cobran miles por tratamientos innecesarios y cuando un técnico intenta corregirlos, lo echan”, denunció Enmanuel Rodríguez, mientras que Omar Negrón aseguró que su perrita casi muere por un diagnóstico erróneo, hasta que decidió cambiar de veterinario y esta se recuperó en solo tres días.
Otros como Yarelin Ramos y Rache Rache señalan que en Mascolive se lucran con los sentimientos de los dueños, prescribiendo estudios y medicamentos “innecesarios”, mientras los animales terminan muriendo sin recibir el cuidado correcto.
Aunque no todos los testimonios pueden ser verificados de inmediato, el volumen, la coincidencia en los relatos y la carga emocional de quienes escriben, refuerzan la necesidad de una revisión ética y técnica sobre el funcionamiento de esta clínica.
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