
Las autoridades detuvieron a una enfermera del Hospital Celia Sánchez Manduley de Manzanillo, en la provincia Granma, que fue sorprendida in fraganti a la salida del centro asistencial con un cargamento de fármacos e insumos médicos robados durante su turno de guardia, según fuentes vinculadas al Ministerio del Interior.
La noticia fue publicada en la página de Facebook “Entérate con Aytana Alama”, uno de los numerosos perfiles creados por el régimen cubano para difundir información en redes, pero no ha sido confirmada por instituciones ni medios de prensa oficiales.
Según la nota, el personal de seguridad del hospital y oficiales de policía atraparon a la enfermera en el momento en que salía de la entidad, luego de una guardia, “con una carga de medicamentos que, al parecer, se dedicaba a robarse, los cuales eran destinados para (…) los pacientes que debía atender”.
En las fotos de la publicación aparecen medicinas e insumos que supuestamente se le ocuparon a la trabajadora de la salud. Entre ellos, bulbos de omeprazol y ámpulas de furosemida, dipirona y metoclopramida para inyectar; blísteres de tabletas; decenas de jeringuillas desechables, más equipos y bolsas de suero.
El perfil no identificó a la enfermera, a quien llamó “simuladora” por destinar los fármacos e insumos a la venta ilegal a la población, a sabiendas de que los robaba al estado y “eran necesarios para aquellos que se encontraban hospitalizados”.
Además, calificó su comportamiento de “muy antiético” y advirtió que “de seguro, no fue la primera vez que lo hacía”.
El texto demandó que la enfermera “debe ser destituida de la Salud, así como penalizada, ya que jugó con la salud de personas enfermas”.
Sin ignorar la responsabilidad que corresponde a la trabajadora de salud por sus acciones, varios usuarios aludieron en los comentarios a la falta de control y supervisión de los recursos por parte de las direcciones de las instituciones sanitarias, e incluso, la complicidad de no pocos funcionarios, que termina en perjuicio para los pacientes.
En medio de la grave crisis que afecta al sistema de salud pública en Cuba, marcada entre otras carencias por la persistente escasez de fármacos, la sustracción y venta ilegal de medicamentos es un problema recurrente. Numerosos casos han salido a la luz en los últimos años, lo que refleja la magnitud de este problema.
En marzo, las autoridades detuvieron a un enfermero del servicio de urgencias del Hospital Abel Santamaría Cuadrado en Pinar del Río, que fue sorprendido saliendo del centro con medicamentos e insumos médicos robados. También fue arrestada una cómplice, que vendía de forma ilegal las medicinas y materiales en el mercado negro.
El gobierno desmanteló en abril una farmacia clandestina que operaba en el municipio Cumanayagua, en la provincia Cienfuegos, donde se vendían medicamentos controlados.
Durante las recientes sesiones de la Asamblea Nacional, el ministro de Salud Pública de Cuba, José Ángel Portal Miranda, reconoció que el sistema sanitario atraviesa una crisis estructural sin precedentes, marcada por una cobertura de apenas el 30 % del cuadro básico de fármacos y con un deterioro generalizado de los servicios médicos.
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