Antonio Manresa Pardo tiene 66 años, perdió un ojo hace once años y del otro ve de manera deficiente, según el certificado médico que así lo corrobora y al que ha tenido acceso CiberCuba. Por su condición de vulnerabilidad, tuvo la suerte de que en 2015 le adjudicaron un terreno en Campo Florido (Habana del Este) junto a otras 23 personas que también recibieron una concesión similar, pero como él mismo explica, esas tierras "desaparecieron". Muchos habían pagado un adelanto y los que cobraron ese dinero se fueron del país. Tras muchas quejas y años, las autoridades de Vivienda reubicaron a los beneficiarios de esa ayuda social entre Alamar y Bahía, también en La Habana del Este.
El propio Manresa explica que en 2019 encontró los papeles que certificaban la adjudicación de los terrenos en Campo Florido. A partir de ahí inició un recorrido por todas las instituciones oficiales habidas y por haber. Fue al PCC, al Gobierno, al periódico Granma hasta que decidió personarse en innumerables ocasiones en el Consejo de Estado. "Yo creo que me conocían ahí, de tantas veces que fui", dice en un video al que ha accedido CiberCuba.
Cansado de que lo pelotearan, un día amenazó a la responsable del Gobierno provincial a la que él identifica como Juanita, y le dijo que si no le daban un local donde él pudiera vivir se plantaría en la Plaza de la Revolución con un cartel para reclamar la ayuda. "Eso fue a las 9.00 am. A las 12.00 horas me otorgaron un albergue en H, entre 26 y 27, en Cojímar. Estuve ahí un año y ocho meses hasta que me dieron este local en Avenida 15, edificio 9038, apartamento 10, del Bahía. Pero no me dijeron que esta casa me la iban a otorgar a cambio de 350.700 pesos. Si me lo hubieran dicho, estando yo en el albergue, yo me quedo en el albergue", explica.
Fue así como le adjudicaron un pequeño apartamento habilitado en el sótano de un edificio de 12 plantas en el Reparto Bahía, que lejos de traerle tranquilidad, le ha traído, como él mismo asegura, "mucha desgracia".
De esta forma, Manresa recibió un apartamento que tiene unos 35 metros cuadrados y lo elemental para vivir, pero no es gratis. En abril pasado, la Dirección Provincial de Vivienda de Habana del Este lo citó y le entregó una notificación en la que le informa de que el precio de su casa es de 350.797,66 pesos y que o paga 179 cuotas mensuales de 1.959,76 pesos o no será propietario de la vivienda, sino arrendatario.
Las autoridades provinciales no tuvieron en cuenta un detalle importante: después de toda una vida trabajando para el Estado que decía ser socialista, Antonio Manresa tiene una pensión mensual de 1.543 pesos: "No me da ni para comerme prácticamente una croqueta. Cada vez que lo cobro, ya lo debo. Mi situación es crítica y en el Gobierno me dicen que le pida los 350.000 pesos a un hijo, pero yo no cuento con mi hijo, yo cuento con el Gobierno", dice. En esa situación, le resulta imposible asumir la cuantía de las cuotas que le proponen las autoridades de un régimen que también decía representar a los humildes.
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Según la Ley de Vivienda, el cuartico que le han otorgado a Antonio Manresa tiene un precio legal de 4.270 pesos cubanos, pero el valor presupuestado por las autoridades cubanas multiplica ese monto por 82 sin tener en cuenta ni la vulnerabilidad ni el riesgo real de pobreza del pensionista al que se le exige una cantidad de dinero que escapa a sus posibilidades.
Antonio Manresa Pardo no tiene Internet en su teléfono (+53 50770035) ni se lo puede permitir. Tampoco se puede permitir pagar lo que le pide el Estado ni mucho menos perder su casa. Está desesperado. Ha ido de nuevo al Consejo de Estado y lo han mandado a ver, en el Vedado, a trabajadores sociales. Su casa está en el aire.

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