Tres influyentes congresistas cubanoamericanos en Washington, Carlos Giménez, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar, han evitado este jueves cualquier crítica al presidente Donald Trump luego de que su gobierno autorizara a la petrolera Chevron a reanudar sus operaciones de extracción de crudo en Venezuela, un movimiento que marca un giro político inesperado hacia el régimen de Nicolás Maduro.
En lugar de cuestionar el aparente viraje de Trump, los tres legisladores compartieron un mismo mensaje —palabra por palabra— en la red social X (antes Twitter), donde defendieron la figura del presidente como un líder firme contra los regímenes autoritarios del hemisferio occidental y aseguraron que el chavismo “no recibirá beneficios”.
La coordinación milimétrica del mensaje ha levantado críticas entre sectores que no olvidan que, apenas unos meses atrás, fue el propio Trump quien había ordenado la salida de Chevron de Venezuela y revocado las concesiones otorgadas por la administración de Joe Biden.
“No hay mayor amigo de la causa de la libertad del pueblo venezolano que el presidente Trump”, repitieron los tres congresistas, sin ofrecer explicación alguna sobre el abrupto cambio de postura de su líder político frente al chavismo.
De revocar licencias a reabrir negocios
La reanudación de operaciones de Chevron en Venezuela supone una marcha atrás con respecto a las sanciones impuestas por el propio presidente estadounidense a principios de este año.
En marzo, el Departamento del Tesoro ordenó el cese total de actividades de Chevron con PDVSA y dio un plazo de un mes para abandonar el país. La decisión, entonces, fue celebrada por quienes ven en Maduro a un dictador ilegítimo, y por aquellos que alertaban sobre el envío de crudo subsidiado desde Venezuela a aliados políticos como Cuba.
La nueva licencia otorgada a Chevron ha sido interpretada como un intento por equilibrar las prioridades energéticas estadounidenses con las tensiones migratorias y geopolíticas en la región, en medio de la presión por reducir los precios del petróleo y aumentar la seguridad energética.
Según reportes de prensa, el acuerdo fue negociado directamente por altos funcionarios del gobierno de Trump, incluidos el secretario de Estado Marco Rubio.
Voceros del Departamento de Estado han afirmado que el régimen de Maduro “no se beneficiará” de la nueva licencia, aunque no han aclarado cómo se garantizará ese punto en la práctica.
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