Un joven de 18 años nacido en West Palm Beach fue arrestado de manera violenta por agentes de la Patrulla Fronteriza y la Patrulla de Carreteras de Florida mientras se dirigía a un trabajo de jardinería junto a su madre y dos compañeros indocumentados.
El operativo, que quedó registrado en el celular del joven, expone escenas de maltrato, abuso de poder y burlas por parte de los oficiales involucrados.
Todo sucedió el pasado 2 de mayo, cuando Kenny Laynez, su madre y sus compañeros viajaban en una camioneta y fueron interceptados por las autoridades.
Aunque iban por debajo del límite de velocidad y tenían los papeles del vehículo, un oficial se acercó, pidió los documentos y luego dijo que la licencia de la madre estaba suspendida.
Una de los agentes preguntó en español: "¿Quién es ilegal aquí? Quien tarde más en responder recibirá más cargos y pasará más tiempo en la cárcel". Uno de los trabajadores, llamado Esdras, respondió con voz temblorosa: "Yo... yo estoy aquí ilegalmente".
De inmediato, les ordenaron abrir la puerta del vehículo. Laynez, sorprendido, advirtió: "Espera, espera. No tienes derecho a hacer eso". A lo que un oficial replicó, riendo: "¿No tengo derecho?" y abrió la puerta por la fuerza.
Las imágenes muestran a los policías extrayendo por la fuerza a los ocupantes. Uno fue agarrado por el cabello y Esdras fue sujetado por el cuello y arrastrado fuera.
Cuando Laynez intentó bajar, un agente lo empujó por la espalda, le torció los brazos y lo presionó contra el pavimento con la rodilla.
Mientras, otro agente le disparó a Esdras dos veces en el estómago con una pistola Taser. El joven cayó al suelo llorando, con su cuerpo sacudido por las descargas. Laynez, consternado, exclamó: "¿Qué haces? Así no se arresta a la gente".
En medio de la detención, Laynez gritó: "Tengo derecho a hablar. Nací y crecí aquí". Un agente le respondió: "Aquí no tienes ningún derecho. Eres un 'Migo', hermano". Ese término suele usarse como una referencia despectiva hacia su origen étnico.
Mientras el chico estaba tirado en la acera, su celular continuó grabando y captó la conversación entre los agentes. "Una vez que lo aplicó correctamente, lo liquidó", dijo uno. Otro dijo: "Eres gracioso, hermano", seguido por un tercero que añadió entre risas: "Fue gracioso".
Durante los siguientes minutos, los policías siguieron riéndose mientras hablaban del uso de la fuerza y de supuestas resistencias al arresto.
Uno justificó el uso del Taser diciendo que Esdras estaba "drogado". "Por eso le disparamos con una pistola eléctrica". Otro comentó: "Están empezando a resistirse... vamos a acabar disparando a alguien".
Tras el arresto, Laynez fue llevado a un centro federal en Riviera Beach. Allí permaneció seis horas, separado de sus compañeros, que fueron trasladados al Centro de Detención de Krome, en Miami.
Según contó, en el centro federal no les ofrecieron ni agua ni comida. El único baño disponible estaba al aire libre, sin puertas ni privacidad.
Laynez también relató que una oficial lo presionó para desbloquear su celular, diciéndole que necesitaba ver si había grabado videos del arresto. Él se negó, cerró las aplicaciones y bloqueó el teléfono.
Finalmente, un supervisor confirmó que es ciudadano estadounidense y ordenó su liberación, no sin antes ser acusado de obstrucción policial no violenta.
El video grabado por Laynez fue compartido por el Centro Guatemalteco-Maya de Lake Worth Beach y ha generado indignación entre líderes comunitarios y defensores de los derechos civiles.
La historia fue difundida por primera vez por el Palm Beach Post.
El padre Frank O’Loughlin, director del centro, señaló que el caso refleja "la corrupción de los cuerpos policiales por parte de Maga y la brutalidad de las tropas estatales y federales... hacia personas no violentas".
Para el abogado Jack Scarola, el incidente es una muestra del desprecio sistemático hacia los derechos civiles en el contexto de las políticas migratorias en Florida. "Todos deberíamos sentirnos no solo ofendidos, sino indignados", afirmó.
Laynez, profundamente afectado, aseguró que el video es su única prueba. "Básicamente no tendría nada... Y nadie creería lo que pasó ni cómo agravaron la situación. Es posible que estén sucediendo aún más cosas que no se registran".
"La verdad es que solo íbamos a trabajar. No somos criminales", recalcó.
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