El sacerdote cubano Alberto Reyes lanzó este sábado una dura crítica contra la conmemoración oficial del 26 de Julio, al considerar que la fecha, presentada como símbolo revolucionario, representa en realidad "la expresión del más puro cinismo".
En un extenso texto publicado en su perfil de Facebook, el cura reflexionó sobre cómo, con el paso del tiempo, la historia va “recolocándolo todo” y dejando al descubierto la verdad detrás de los discursos triunfalistas.

Para Reyes, el ataque al cuartel Moncada en 1953 no fue más que "una representación teatral a gran escala" que sirvió para encumbrar a Fidel Castro, a costa del sacrificio de “jóvenes honestos, pero idealistamente ingenuos” enviados a un suicidio planificado.
“Esto es cinismo”, escribió el sacerdote en un mensaje claro y directo hacia uno de los estandartes de la llamada Revolución Cubana.
“Aprovecharse del alma idealista de los jóvenes, planear con ellos un imposible, lanzarlos a una muerte heroica que pudiera a la misma vez encumbrar al líder y hacerlo sobrevivir, y luego, mentir descaradamente, creando una historia que nadie se ha creído nunca”, resumió magistralmente Reyes.
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El sacerdote, uno de los más críticos dentro de la Iglesia Católica cubana, cuestionó también la narrativa oficial que durante décadas ha glorificado esa fecha como un acto de heroísmo colectivo, cuando en realidad –dijo– ha sido el punto de partida de una larga historia de represión, miseria y manipulación.
“A lo largo de esos mismos años”, escribió, “se expandía sobre este pueblo, como una mancha imparable de aceite, el deterioro de lo material y de lo humano, la represión y la falta de libertad, la emigración incontenible, el desencanto”, recalcó.
A juicio del cura cubano, lo más grave es que esta lógica de manipulación ha sido sostenida durante décadas, al punto de convertir la fecha en un ciclo anual de discursos “grandilocuentes que intentan defender lo indefendible y buscan que este pueblo se enamore de un ideal muerto”.
Eslóganes como “resistir y vencer”, “hacer más con menos” o “confiar en el futuro luminoso del socialismo” —agrega Reyes— se han repetido hasta el cansancio para justificar el sacrificio constante de generaciones enteras, tal como ocurrió con aquellos jóvenes “hipnotizados por un ideal imposible” que fueron lanzados al fracaso en 1953.
Reyes cerró su reflexión con una mirada amarga pero realista sobre el presente del país: un pueblo que, como en 1953, está hastiado, pero que ya no es ingenuo, aunque siga siendo tratado como si lo fuera.
“Tenemos miedo, nos cuesta organizarnos, pero se nos han abierto los ojos”, cerró su reflexión.
Preguntas frecuentes sobre las críticas del sacerdote cubano Alberto Reyes al régimen cubano
¿Por qué el sacerdote Alberto Reyes critica la conmemoración del 26 de Julio en Cuba?
El sacerdote Alberto Reyes considera la conmemoración del 26 de Julio como "la expresión del más puro cinismo". Según él, la fecha es utilizada para glorificar un acto que en realidad fue un "suicidio planificado" para encumbrar a Fidel Castro, sacrificando a jóvenes idealistas. Además, critica que la fecha ha sido el inicio de una larga historia de represión y miseria en Cuba.
¿Qué ha señalado Alberto Reyes sobre las promesas del régimen cubano?
Alberto Reyes critica que el régimen cubano se sostiene en promesas vacías y falsas esperanzas. Afirma que desde los tiempos de la Sierra Maestra, el gobierno ha mantenido al pueblo sometido con promesas de mejoras que nunca se cumplen, utilizando el "control por la esperanza" para evitar que los ciudadanos tomen el control de su destino.
¿Cómo describe Alberto Reyes la situación actual de Cuba?
Alberto Reyes compara la situación actual de Cuba con un campo de concentración. Denuncia la falta de libertades, la represión política y la precariedad en la vida de los ciudadanos. Además, señala que lo más terrible es la ausencia de esperanza y la sensación de que el sistema es inamovible.
¿Qué mensaje transmite Alberto Reyes sobre el cambio en Cuba?
Alberto Reyes afirma que el cambio en Cuba no llegará desde actitudes pasivas. Hace un llamado al pueblo cubano a actuar, a dejar de ser espectadores y a tomar decisiones para lograr un cambio social. Destaca que la libertad y la justicia no se alcanzarán sin el esfuerzo y la voluntad de los ciudadanos.
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