La actriz cubana Aris Teresa Bruzos, ampliamente conocida por su papel de Evarista en el programa humorístico “Vivir del Cuento”, falleció en La Habana a los 89 años, confirmó el humorista Luis Silva a través de su perfil en Facebook.
“Recibo un mensaje de Mayito (Chequera) dándome la lamentable noticia de la partida física de Aris Teresa, nuestra querida Evarista”, escribió Silva, quien da vida al popular personaje de Pánfilo.
En su mensaje, destacó la energía, la simpatía y el compromiso de Bruzos, quien participó en el programa hasta sus últimos capítulos, incluso cuando apenas podía caminar, pero aún conservaba su memoria lúcida.
“Jodedora, simpática y muy natural. Hasta los últimos capítulos dispuesta a grabar, a pesar de casi no poder caminar, pero con la memoria intacta”, destacó.
Silva también agradeció al director del programa, Ignacio Hernández (Nachi), por brindarle siempre la posibilidad de seguir activa en el elenco. En varias ocasiones, incluso, se grabaron escenas en su casa para facilitar su participación.
Evarista, con su humor pícaro y desparpajado, se convirtió en uno de los personajes más queridos por el público cubano. Su muerte representa no solo la pérdida de una actriz, sino la despedida de una figura entrañable del imaginario televisivo nacional.
Aris Teresa se hizo famosa bajo el apodo de Evarista, personaje que la convirtió en un ícono nacional. Su talento natural y su conexión con el público la llevaron a triunfar en el mundo de la actuación.
Debutó en la televisión a los 73 años, lo que demuestra su valentía y pasión por explorar nuevos horizontes. Anteriormente, había dedicado toda su vida al campo de la educación, trabajando como maestra.
Sin embargo, nunca imaginó que su personaje de Evarista tendría tal impacto en el público y se convertiría en un símbolo cultural para Cuba.
Nació en El Cobre, provincia de Santiago de Cuba, donde desarrolló desde temprana edad su habilidad para hacer reír a los demás. Desde pequeña, disfrutaba contando chistes y divirtiendo a sus vecinos, lo que anticipó su futuro talento histriónico.
En 1956 decidió mudarse a La Habana para trabajar en la escuela privada de su tía. En la capital, continuó su carrera como educadora, pero también descubrió su pasión por la actuación, lo que más tarde la llevó a protagonizar el papel que la hizo famosa: Evarista.
Después de su debut televisivo, Aris Teresa gozó del amor y respeto de todos, reconocida y aplaudida tanto por sus colegas como por el público cubano. Según ella misma, cuando caminaba por las calles, recibía constantemente elogios y muestras de cariño, lo que reflejaba el profundo afecto que generó en la sociedad.
Se mantuvo activa hasta el final, grabando incluso desde su casa para seguir siendo parte de “Vivir del Cuento”, pese a sus limitaciones físicas. Fue una mujer fuerte, alegre y comprometida, cuya sola presencia hacía reír y reconfortaba a generaciones enteras.
Con su partida, Cuba pierde algo más que a una actriz: pierde a una amiga entrañable, a una maestra eterna, a una mujer que demostró que nunca es tarde para dejar huella. Su personaje, Evarista, seguirá vivo en el imaginario popular, como símbolo de autenticidad y de ese humor que, incluso en tiempos duros, nos recuerda quiénes somos.
Archivado en:
