Una denuncia publicada en redes sociales por el manzanillero Ismael Rodríguez Garriga ha desatado una ola de tristeza y descontento entre los cubanos que recuerdan con orgullo el esplendor del cabaret Costa Azul, una joya arquitectónica y cultural de la ciudad de Manzanillo, hoy abandonada a su suerte.
“Duele ver cómo se destruye poco a poco lo que un día fue una de las ciudades más prósperas de Cuba”, escribió Rodríguez junto a una serie de imágenes que revelan el actual estado del inmueble: techos colapsados, instalaciones saqueadas, pisos llenos de escombros y un ambiente de total desolación.

Ubicado a orillas del Golfo de Guacanayabo, sobre la emblemática avenida 1ro. de Mayo, el cabaret Costa Azul fue mucho más que un centro nocturno. Fundado en los años 50 como parte del “Club de Yates y Pesca”, y transformado después de 1959 en uno de los polos culturales más relevantes del oriente cubano, el sitio llegó a ser considerado un “Complejo Colosal”, según lo describiera la prensa local en 2009.
De acuerdo con el blog La Presa de Cuba, el cabaret ofrecía una pista al aire libre con capacidad para más de 300 personas, áreas de parrillada, restaurante, bar náutico, reservados, esculturas en mármol y espectáculos al estilo Tropicana.
Era escenario frecuente de figuras como Rojitas, Antolín, Leo Vera, Los Zafiros, Cándido Fabré, la Original de Manzanillo, entre muchos otros.
Sus construcciones fueron elogiadas por su diseño integrado al entorno costero y por la calidad de los materiales empleados, resistentes al salitre y al tiempo. La inversión para su última gran remodelación, antes de su cierre definitivo, ascendió a más de cuatro millones de pesos.
Sin embargo, las imágenes recientes muestran que nada queda del esplendor que una vez fue símbolo de identidad manzanillera.
El techo ha sido parcialmente desmantelado, varios espacios están destruidos y los elementos decorativos han desaparecido. El deterioro es total.
Facebook/Ismael Rodríguez Garriga.
La publicación de Ismael, compartida por decenas de usuarios, ha generado una avalancha de comentarios de cubanos que expresan tristeza, nostalgia y frustración por el abandono institucional. Muchos recuerdan bailes de juventud, noches de espectáculo, celebraciones familiares y la vida que bullía en el Costa Azul.
“El problema y la solución todos la sabemos. El día llegará”, escribió el autor del post, en clara alusión a la responsabilidad estatal por el colapso de infraestructuras culturales y recreativas en Cuba.
El caso del Costa Azul no es aislado. Cada vez son más frecuentes las denuncias sobre el deterioro de centros emblemáticos, sin planes públicos de restauración ni explicaciones oficiales.
Mientras tanto, las ruinas se acumulan y el país pierde no solo edificios, sino memorias colectivas y espacios esenciales para la vida comunitaria.
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