
La entrega de 15 triciclos eléctricos a la ciudad de Manzanillo fue presentada por el ministro de Transporte Eduardo Rodríguez Dávila como un paso adelante en la movilidad urbana, pese a que la medida solo impactará dos rutas y no resuelve los serios problemas de conectividad que arrastra el municipio.
“En tanto se materialicen las estaciones de carga con fuentes renovables de energía, la base será protegida con una mayor disponibilidad de energía eléctrica del circuito al que está conectada, en los horarios clave para la recarga de los vehículos”, puntualizó Rodríguez en su perfil de Facebook.
El servicio tendrá una tarifa de 10 pesos cubanos. En paralelo, se sumarán 15 triciclos de combustión para cubrir rutas “a zonas más alejadas del centro de Manzanillo con mayor complejidad geográfica”, agregó el titular.
Lo anterior deja claro que el modelo “verde” sigue dependiendo del combustible fósil en las zonas menos accesibles, precisamente donde más se necesita un transporte estable.
Aunque en su publicación el ministro celebra la “aceptación popular” de estos vehículos en otras provincias, también admite que no resuelven el déficit general de transporte.
La medida, entonces, parece más un intento de maquillar la escasez con pequeñas entregas simbólicas que un cambio estructural con impacto real.
Los triciclos, además de no cubrir una demanda masiva, siguen atrapados en un sistema energético colapsado, sin respaldo suficiente para garantizar la carga constante que requieren, algo que compromete la sostenibilidad de cualquier transporte eléctrico en Cuba.
Bajo estas condiciones, su funcionamiento parece condenado a la intermitencia y la improvisación.
En La Habana, el parque de triciclos eléctricos para la transportación pública de pasajeros sobrepasa los 150, distribuidos en diferentes rutas.
Desde el 15 de agosto de 2024, el costo de la transportación en triciclos eléctricos en la capital aumentó a 10.00 CUP por pasajero. La decisión, informada por la Dirección General de Transporte de La Habana, marcó un incremento significativo respecto al precio inicial de 4.00 CUP que se estableció cuando el servicio comenzó en 2020.
El nuevo precio buscó alinear la tarifa en La Habana con la de otras provincias del país, donde la tarifa ya era de 10.00 CUP, señaló una nota del oficialista diario Granma.
Sin embargo, la crisis energética también impacta de forma negativa en este servicio, pues los constantes apagones impiden realizar el régimen idóneo de carga de los vehículos.
Bajo estas condiciones, mantener operativo el transporte eléctrico se vuelve cada vez más inviable, y los triciclos no son la excepción.
El titular de Transporte en Facebook refirió el año pasado que en las distintas provincias donde prestan servicio los triciclos "han sido muy bien recibidos por la población y, aunque su presencia no resuelve los déficit de transportación, permite brindar un servicio que genera una alta aceptación y a la vez empleo, frecuentemente a mujeres”.
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