Un exclusivo penthouse dúplex con vistas panorámicas al mar y a la ciudad ha salido a la venta en el céntrico barrio habanero de El Vedado.
La propiedad, promocionada en el perfil de Instagram Vedado y Más, especializado en el sector inmobiliario en La Habana, está ubicada en un edificio de los años 50 con ascensor, muy cerca de las avenidas Línea y Paseo.
El precio del inmueble es una de las cosas que sorprende a los usuarios que han visto el anuncio. El penthouse dúplex está a la venta por 200 mil dólares.
Esta es una cifra inalcanzable para la gran mayoría de los cubanos que viven con salarios precarios y muy por debajo del estándar internacional, pero es apetecible para algunos cubanos que han amasado fortunas en el exterior o para extranjeros que desean tener una propiedad en la capital del país caribeño.
Esta lujosa vivienda tiene una superficie total de 179 metros cuadrados, y quienes la venden la describen como una "excelente oportunidad" de inversión.
El penthouse se distribuye en dos plantas. En la planta baja cuenta con una terraza amplia no techada con vistas al mar y la ciudad, sala, comedor, cocina, patio techado, baño y un cuarto de desahogo. En el segundo nivel se encuentran tres habitaciones, dos baños, un pasillo interior y otra terraza no techada.
Este tipo de ofertas de propiedades de lujo en Cuba se han vuelto frecuentes en plataformas digitales, en las que cada vez es más común encontrar viviendas de alto estándar con precios en divisas, generalmente en dólares o euros.
Sin embargo, para un cubano que devenga un salario promedio estatal de unos 4,000 pesos, adquirir una propiedad como esta no es solo una meta lejana, sino directamente imposible.
El mercado inmobiliario en Cuba está marcado por una fuerte desigualdad. Mientras algunos sectores con acceso a remesas o inversiones desde el exterior pueden participar en este tipo de negocios, la mayoría de la población apenas logra cubrir sus necesidades básicas en medio de una profunda crisis económica y de vivienda.
Este penthouse es una muestra más del abismo creciente entre los precios del mercado y la realidad del ciudadano común, atrapado en un sistema que lo excluye de la posibilidad de acceder a una vivienda digna en las zonas más cotizadas del país.
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