La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, anunció que el centro de detención para migrantes conocido como “Alligator Alcatraz”, ubicado en los Everglades de Florida, será el modelo para una nueva red de centros de detención estatales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
En declaraciones a CBS News, Noem explicó que el objetivo es replicar este tipo de instalaciones en varios estados, incluyendo Arizona, Nebraska y Luisiana, aprovechando espacios cercanos a aeropuertos para mejorar la eficiencia operativa.
“Las ubicaciones que estamos considerando están junto a las pistas de los aeropuertos, lo que nos ayudará a lograr una eficiencia sin precedentes”, declaró.
El centro “Alligator Alcatraz”, construido en apenas ocho días en el aeropuerto Dade-Collier, alberga hasta 3,000 migrantes y se ha convertido en un símbolo del endurecimiento de las políticas migratorias bajo la administración Trump.
Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el modelo representa una alternativa "más rentable" frente a los contratos con cárceles privadas, con un costo por cama de $245 por noche.
Noem destacó que su estrategia prioriza contratos más cortos, de máximo cinco años, y asegura un “control más directo” sobre las condiciones de detención.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y expertos legales han expresado su preocupación. Abogados denuncian detenciones prolongadas sin acceso a tribunales migratorios ni recursos legales, mientras que algunos detenidos han reportado condiciones insalubres, incluyendo comida con gusanos y acceso limitado a agua potable y asesoría jurídica.
Además, la legalidad del modelo estatal ha sido cuestionada, dado que los estados no tienen jurisdicción directa para aplicar leyes migratorias sin acuerdos con el ICE.
Una estrategia de disuasión
Noem defendió la política como una medida efectiva de disuasión, respaldada por inteligencia federal y testimonios de líderes extranjeros.
Indicó que la visibilidad de estas medidas ha incentivado a miles de migrantes a regresar voluntariamente a sus países de origen, temiendo no poder reingresar legalmente en el futuro.
El Gobierno de Estados Unidos repartirá 608 millones de dólares entre gobiernos estatales y locales para construir nuevos centros de detención para inmigrantes o ampliar los ya existentes, como parte de una ofensiva migratoria que se intensifica bajo la administración de Donald Trump.
La medida busca aliviar la sobrepoblación en los centros actuales y reforzar la política migratoria del Departamento de Seguridad Nacional. El programa está abierto a solicitudes hasta el próximo 8 de agosto.
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