El presentador oficialista Michel Torres Corona sorprendió a sus seguidores al reconocer públicamente que los medios estatales en Cuba no siempre pueden dar cobertura a casos de corrupción, pese a que algunos ya han salido a la luz.
Durante una emisión reciente del programa propagandístico Con Filo, Torres Corona aseguró que "el éxito de cualquier proyecto que propicie debate en redes o hable sobre temas polémicos en Cuba" no se debe tanto a su calidad, sino "a las lagunas, a los espacios que dejamos vacantes en la esfera pública".
"Nuestros medios, nuestros periodistas hacen su trabajo con mínimos recursos y sin el oro del imperio. Muchas veces no tienen la información oportuna para responder a los intereses del pueblo o no pueden dar cobertura a casos de corrupción que incluso se han hecho públicos", reconoció.
También señaló la falta de preparación institucional para el intercambio de ideas y la escasez de espacios de participación política real, aunque culpó a factores como la crisis económica, los apagones y la emigración masiva de alimentar el descontento social.
El comentario llama la atención porque rompe, al menos parcialmente, con la línea habitual del programa que conduce, caracterizado por el sarcasmo contra voces críticas y el uso de descalificaciones hacia periodistas, activistas y medios independientes.
Entre el lamento y el sarcasmo
Las declaraciones contrastan con la actitud que Torres Corona mostró a inicios de esta semana pasada, cuando se mofó en redes sociales de las crecientes voces ciudadanas que piden sacar Con Filo de la televisión nacional.
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"Ah, bueno, si lo piden los cubanos... ¡que nos financien los noruegos!", escribió en su cuenta de Facebook, citando en tono irónico un titular de CiberCuba que recogía el rechazo popular al espacio.
En esa misma publicación evitó pronunciarse sobre las críticas a la falta de recursos para producir el programa, que él mismo había lamentado días antes.
Entre los comentarios que recibió, muchos internautas cuestionaron que se destinen fondos públicos a una producción señalada como “innecesaria” y “parcial”, en lugar de usarlos para hospitales, escuelas o medicamentos.
Las palabras de Torres no quedan como un comentario aislado, sino que se suman a un creciente coro de voces dentro del oficialismo que comienzan a señalar fallos estructurales en la prensa estatal.
La queja de Torres "tiene cola"
La queja de Torres no es un caso aislado. Curiosamente la periodista oficialista Cristina Escobar también irrumpió en las redes, ese mismo día, con una crítica a la incapacidad de la prensa estatal cubana para cumplir su rol social e informar con veracidad y profundidad.
En respuesta a un post de Francisco Rodríguez Cruz, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), lamentó que los medios oficiales hayan cedido el debate público a plataformas independientes como La Joven Cuba, únicas, según ella, que han llenado el vacío de análisis.
Escobar reclamó repensar el uso de recursos, la programación televisiva y el discurso mediático, denunciando que se prioriza “llenar parrilla” en lugar de ofrecer contenido útil y crítico.
Esta periodista en 2021 cuestionó la cobertura del 11J. Su nuevo pronunciamiento coincide con la polémica por las declaraciones recientes del músico Israel Rojas pidiendo "diálogo nacional" y refleja fracturas en el aparato mediático estatal.
“Andamos mal inventando enemigos cuando no vemos las ruinas de nuestros propios medios”, advirtió Escobar.
Quejas constantes de escasez de fondos en la prensa cubana
El vocero oficialista con frecuencia se queja en sus redes de la supuesta falta de recursos para su programa, pese a que es financiado por el Estado y transmitido en la televisión nacional.
Mantiene siempre un tono crítico hacia creadores de contenido y medios independientes. Suele acusar a estos espacios de recibir financiamiento extranjero y difundir “versiones tergiversadas” de la realidad cubana.
"En el fondo de todo eso también está el dinero, la crisis, la escasez, los apagones, la creciente insatisfacción, las frustraciones, las familias que se separan por la emigración, y del otro lado aquellos que solo cubren nuestras miserias y errores pero cobran jugosos salarios. Es una pelea desigual", dijo en su programa reciente.
Su narrativa de precariedad contrasta con el respaldo estatal que disfruta, evidenciando que en Cuba no faltan recursos para la propaganda, sino para la libertad de expresión.
Preguntas frecuentes sobre la crítica al programa "Con Filo" y la prensa oficial en Cuba
¿Por qué Michel Torres Corona criticó el tratamiento de la prensa oficial a los casos de corrupción en Cuba?
Michel Torres Corona reconoció que los medios estatales en Cuba no siempre pueden dar cobertura a casos de corrupción, debido a la falta de recursos y la falta de preparación institucional para el intercambio de ideas. Esta declaración sorprendió a muchos, ya que rompe con la línea habitual del programa "Con Filo", caracterizado por defender el discurso oficial del régimen cubano.
¿Cuál es la postura de Michel Torres Corona frente a las críticas sobre el uso de fondos públicos para "Con Filo"?
Michel Torres Corona se queja frecuentemente de la falta de recursos para su programa, pese a que es financiado por el Estado. Sin embargo, evita pronunciarse sobre las críticas populares que consideran el programa como innecesario y parcial, y que sugieren que los fondos deberían destinarse a necesidades más urgentes como hospitales y escuelas.
¿Cómo ha respondido Michel Torres Corona a las demandas ciudadanas de cancelar "Con Filo"?
Michel Torres Corona ha respondido con sarcasmo en redes sociales a las crecientes voces que piden la cancelación del programa. Se ha mofado de estas críticas sugiriendo que, si lo piden los cubanos, deberían ser financiados por países extranjeros. Esta actitud ha sido percibida como desconectada de las necesidades y urgencias reales del pueblo cubano.
¿Qué papel juega "Con Filo" en la propaganda del régimen cubano?
"Con Filo" es un programa propagandístico producido por el portal estatal Cubadebate y transmitido en horario estelar de la televisión nacional. Su objetivo es desacreditar a medios independientes y críticos del gobierno, utilizando el sarcasmo y la manipulación de contenido como herramientas para mantener el discurso oficial.
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