Lo que parecía un simple arreglo doméstico terminó en una sorprendente revelación: una mujer envió a reparar el colchón de su madre y descubrió que estaba relleno con hierba seca.
El hallazgo, compartido por la internauta identificada en TikTok como zol.arias, ocurrió cuando el tapicero abrió la pieza y dejó al descubierto el inusual material que ocupaba su interior.
Según relató la familia, el artesano explicó que no era la primera vez que encontraba rellenos poco convencionales, e incluso peores que este.
Durante la reparación, se retiraron los muelles rotos y se sustituyeron por nuevos, además de reemplazar la hierba por guata. Finalmente, el colchón fue recubierto con un forro completamente nuevo.
El proceso permitió aprovechar partes útiles de dos colchones para confeccionar uno en buen estado, con un costo de reparación que ascendió a 10 mil pesos cubanos.
La familia, sorprendida por la cantidad de hierba encontrada, expresó su alivio al poder contar ahora con un colchón limpio y reparado.
En Cuba, arreglar colchones en lugar de comprar uno nuevo es una práctica común y responde a un contexto de crisis estructural donde las personas no tienen cómo pagar los altos precios de uno nuevo.
Un colchón nuevo, incluso de calidad básica, puede costar en tiendas estatales o en el mercado informal el equivalente a varios meses de salario promedio.
Para muchas familias es imposible adquirir uno nuevo sin sacrificar otras necesidades esenciales, pues a veces el precio asciende a 30,000 pesos.
No siempre hay colchones disponibles en el mercado. Las tiendas estatales suelen tener poca variedad y escaso inventario, y los que se venden en divisas (MLC) requieren acceso a moneda extranjera, algo que no todos poseen.
El tapizado y la reparación de colchones es un oficio con mucha presencia en barrios cubanos. Estos artesanos pueden recuperar la estructura interna, cambiar rellenos y forros por una fracción del precio de un colchón nuevo, adaptándose al presupuesto familiar.
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