Periodista oficialista sobre la basura en La Habana: hay una indolencia institucional galopante

La Habana enfrenta una crisis de salud pública por la acumulación de basura, reflejo de indolencia institucional. Residentes critican la falta de acción y el contraste con el discurso oficial.

La Habana es un eterno basurero a la espera de alguien que se conduela Foto © Aguas de La Habana

La Habana huele a basura”, sintetizó este domingo la periodista oficialista Ana Teresa Badía, mediante un post en su cuenta de Facebook en el cual criticó que toneladas de desechos se acumulen en calles y esquinas sin recogida oportuna.

En su breve texto, la reportera señaló que no se trata solo de inundaciones, sino de un grave tema de salud pública y educación, al tiempo que se preguntó qué valores pueden transmitirse a niños y jóvenes que crecen rodeados de montones de desperdicios.

Captura de Facebook/Ana Teresa Badía

Yo diría que hay una indolencia institucional galopante. No culpemos solo al bloqueo, hay cosas como la empatía, el trabajo, el respeto por los ciudadanos que no dependen de ningún bloqueo. Aguas de La Habana hizo su parte ¿y los otros?”, subrayó.

La publicación la acompañó de un post de la empresa estatal Agua de La Habana, en la cual se informó sobre trabajos de extracción de desechos de tragantes y alcantarillas, por parte de brigadas de drenaje de la Base de Saneamiento Centro de la entidad.

Las labores ocurrieron en el Pontón, zona de inundación del municipio de Centro Habana, como parte de la preparación ante la temporada ciclónica.


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A juicio de Badía, “no puede normalizarse que haya que convivir con la basura”, mientras enfatizó que “La Habana es un eterno basurero a la espera de alguien que se conduela. Demasiada indolencia”.

La publicación generó múltiples reacciones. La profesora María de los Ángeles González cuestionó la falta de soluciones prácticas y denunció que los depósitos de basura están destrozados, mientras “buzos” los vacían y dejan la inmundicia regada en las calles.

Otros, como Darién Morales, criticaron la incongruencia del discurso oficial de “resistencia creativa” frente a un problema que requiere acción concreta.

Vecinos y comentaristas coincidieron en que la acumulación de desechos es causa directa de inundaciones, proliferación de vectores y enfermedades, además de ofrecer una pésima imagen a los visitantes. “De nada vale construir hoteles lujosos si la basura tapa las calles”, advirtió el sismólogo Enrique Diego Arango.

La también periodista Ania Ortega se refirió a la proliferación de vectores como ratas, gusanos, mosquitos, putrefacción que solo reportan enfermedades y virus. “¿De qué sirve un spot televisivo de bien público sugiriendo la necesidad del autofocal? Es una incongruencia”, cuestionó.

La indignación también se dirigió al doble rasero de las autoridades. Usuarios recordaron que solo cuando se anuncian visitas del presidente de la República u otros dirigentes la basura es recogida con rapidez, para luego volver al abandono habitual.

Otros señalaron que el caos con la basura es apenas un síntoma de una crisis estructural mucho más profunda, agravada por el deterioro del transporte, la agricultura y la industria, mientras se sigue apostando por hoteles vacíos y conglomerados ineficientes.

Los testimonios apuntan a un consenso: La Habana vive normalizada entre montones de basura, indolencia oficial y consignas vacías, un escenario que coloca en riesgo la salud y la vida de cientos de miles de capitalinos, sobre todo cada vez que llegan lluvias intensas.

Las opiniones contrastan con recientes declaraciones de la subdirectora general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Johana Tablada, quien minimizó la suciedad en La Habana comparándola con otros países, al tiempo que culpó a medios de prensa y políticas de Estados Unidos por la crítica internacional que se hace sobre el tema.

“Es verdad que hay basura en las calles, pero no somos el país que más basura tiene en el mundo” dijo Tablada días atrás en el videopodcast Alma Plus, conducido por la periodista oficialista Laura Prada.

La afirmación de que la capital cubana no es una urbe con “tanta basura” evidencia el contraste entre el discurso oficial, que busca relativizar un problema cotidiano, y la experiencia diaria de los ciudadanos, que conviven con microvertederos y fosas desbordadas, así como un sistema de recogida de desechos incapaz de responder a la crisis higiénico-ambiental.

Ubicado en la calle Virtudes, entre Consulado e Industria, junto a la sede del otrora Teatro Musical de La Habana, uno de los basureros más impresionantes de la ciudad se ha hecho viral en las redes sociales como testimonio de la decadencia de la otrora esplendente capital.

Recientemente, trascendió que la acumulación descontrolada de basura en varias esquinas del Vedado tiene en alerta a los residentes del céntrico barrio habanero, quienes denunciaron la insalubridad reinante y advirtieron del peligro que representa esta situación de cara al inminente inicio de la temporada ciclónica.

La acumulación de desperdicios se extiende por toda la ciudad, y provoca preocupación ante una evidente crisis de salud pública salida de control, y para lo cual el gobierno no encuentra solución.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un periodista antes de su publicación.




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