La calle Serafín Sánchez, en Bayamo, se vistió de fiesta para celebrar los 100 años de Agustina García Ortega, una abuela querida en su barrio, que alcanzó el siglo de vida rodeada del cariño de familiares, vecinos y amigos.
La comunidad se unió para rendirle homenaje con música, fiesta y abrazos, en una jornada que Tina calificó como “inolvidable”.
La orquesta La Potencia puso ritmo a la celebración, donde la emoción fue tan grande como el orgullo de convivir con una mujer que ha dejado huella en varias generaciones.
“Yo me he llevado bien con todos mis vecinos siempre”, confesó la centenaria, quien destacó la importancia del apoyo comunitario a lo largo de su vida.
Tina es madre de 10 hijos, abuela de 15 nietos y bisabuela de 13, una familia extensa que celebró junto a ella la llegada a un siglo de vida.
El reporte del canal local CNCTV describió el cumpleaños como un verdadero récord humano, en un contexto donde llegar a los 100 años en Cuba supone un triunfo frente a las carencias y dificultades cotidianas.
El caso de Tina se suma a un creciente número de cubanos que han alcanzado edades extraordinarias en los últimos años.
En Cárdenas, Matanzas, Nina celebró sus 109 años en mayo pasado, sorprendiendo a todos con su vitalidad. Mientras que en Santiago de Cuba, Gloria Castillo Rojas festejó sus 100 años rodeada de una numerosa familia, mientras que otra abuela cubana se volvió viral en TikTok al celebrar los 104 años con mariachis, pastel y cerveza, levantando los brazos al ritmo de la música.
También en el exilio, la cubana Olguita, residente en Estados Unidos, llegó al siglo de vida mostrando su compromiso con su familia al enviar medicinas y alimentos a sus hermanas en la isla.
Entre los recuerdos más recientes está la de Emilia Tejeda Tejeda, quien alcanzó los 115 años en Granma antes de fallecer en 2023, conservando su lucidez hasta el final.
En un país donde la vida diaria se complica por la escasez de alimentos, medicinas y cuidados médicos, llegar a los 100 años no es solo motivo de fiesta, sino también una prueba de resistencia y esperanza.
La vida de Tina, como la de tantos otros abuelos cubanos, recuerda que la longevidad no se mide solo en años, sino en la capacidad de tejer lazos, sostener a la familia y celebrar la vida incluso en medio de la adversidad.
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