
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, emprenderá la próxima semana una gira oficial por México y Ecuador, en un momento marcado por el incremento de tensiones entre Washington y Caracas y el reforzamiento del despliegue militar estadounidense en el Caribe.
El Departamento de Estado informó este jueves que el viaje tiene como objetivo avanzar en áreas clave para la administración Trump, como la lucha contra el narcotráfico, la inmigración ilegal, la reducción del déficit comercial y el fortalecimiento de alianzas frente a la creciente influencia de China en América Latina.
Rubio aterrizará el 2 de septiembre en Ciudad de México, donde se prevé que se reúna con la presidenta Claudia Sheinbaum para trabajar en un nuevo acuerdo bilateral de seguridad enfocado en cortar el flujo de fentanilo hacia EE.UU. y el de armas hacia territorio mexicano.
No se espera la firma inmediata de un convenio, pero se discutirán nuevos pasos para impulsar los acuerdos de febrero, basado en el respeto a la soberanía y el fortalecimiento de la cooperación mutua.
En Ecuador, el secretario de Estado llegará el 3 de septiembre y buscará reforzar la colaboración frente a lo que Washington denomina “actores malignos extracontinentales”, en referencia a los compromisos estratégicos adquiridos por Quito con China durante la administración de Rafael Correa.
La Casa Blanca quiere reducir esa dependencia y explorar nuevos esquemas de cooperación con el gobierno de Daniel Noboa.
Marco Rubio defiende la ofensiva contra el crimen organizado
La gira se produce en paralelo al despliegue de una fuerza naval estadounidense en el Caribe, que incluye tres destructores de misiles guiados, un submarino nuclear de ataque rápido y un crucero lanzamisiles, en lo que el Pentágono ha calificado como parte de su estrategia antidrogas.
Rubio defendió recientemente en la Casa Blanca la decisión de “pasar a la ofensiva” frente a organizaciones criminales con conexiones transnacionales, como el Cártel de los Soles, con sede en Venezuela, y la banda Tren de Aragua, ambas señaladas por Washington como amenazas a la seguridad hemisférica.
“Por primera vez en la era moderna estamos realmente a la ofensiva contra los carteles organizados que están bombeando veneno —veneno mortal— hacia nuestras ciudades”, aseguró el secretario de Estado, quien considera que este esfuerzo militar es parte fundamental de la agenda de política exterior “América Primero” del presidente Trump.
Caracas, La Habana y Bogotá reaccionan con preocupación
El aumento de presencia militar de EE.UU. en la región ha provocado duras críticas desde gobiernos aliados de Venezuela. El canciller cubano Bruno Rodríguez calificó el movimiento como un “grave peligro para la paz regional”, y acusó a Washington de promover una escalada intervencionista.
Desde Bogotá, el presidente Gustavo Petro negó la existencia del Cártel de los Soles y salió en defensa del mandatario venezolano Nicolás Maduro.
A pesar de las críticas, la administración estadounidense insiste en que no permitirá que Venezuela se convierta en un “santuario criminal” a las puertas del continente. En respuesta a la presión diplomática y militar, Caracas liberó esta semana a 13 presos políticos, en un gesto que muchos interpretan como una maniobra para aliviar tensiones.
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