
La historia de Dayma, una niña cubana enferma y en situación de abandono familiar, ha conmocionado en redes sociales tras la denuncia del activista comunitario Yankiel Fernández, fundador del proyecto Aliento de Vida, que atiende a personas vulnerables en La Habana.
En una publicación en Facebook, Fernández relató con dolor que la menor vive únicamente al cuidado de su abuela, ya que su madre la rechaza y presuntamente la utiliza para pedir dinero en las calles.
Según contó, la propia progenitora ha llegado a calificarla de "monstruo" y de "fenómeno", negándole el afecto y los cuidados básicos que necesita.
"Hay días como hoy que me quiero rendir, dejarlo todo y decir hasta acá. Si no me voy de Cuba, uno de los motivos son mis muchos ancianos y mis más de 43 niños y jóvenes con parálisis cerebral. Y Dayma es un caso que no me permite abandonar la obra", escribió el activista.
Fernández pidió ayuda para que la niña pueda obtener una visa humanitaria y recibir tratamiento médico fuera de Cuba.
"Dayma necesita una visa humanitaria. No sé de eso, pero quiero que me ayuden para que pueda salir de acá y ser tratada donde se pueda salvar su vida y no sea una más de las que pierde su batalla por negligencia o personas ineptas", dijo.
Visiblemente abatido, concluyó diciendo que está triste al ver como la pequeña se va deteriorando.
Una internauta precisó en los comentarios que la pequeña vive en Corrales, entre Águila y Ángeles, en el barrio de Jesús María, en La Habana Vieja, un lugar marcado por la pobreza y la marginalidad.
La realidad de otros niños cubanos en busca de ayuda médica
El caso de Dayma no es aislado. Cada vez más familias cubanas denuncian la imposibilidad de atender enfermedades graves debido a la falta de recursos, equipos y medicamentos en los hospitales.
Un ejemplo reciente es el de Brianna Charlette Blanco, una niña de 10 años que padece un quiste tirogloso con trayecto fistuloso en la base de la lengua.
Tras someterse a tres operaciones en Cuba, los médicos reconocieron no tener medios para resolver su caso y aconsejaron buscar ayuda en el extranjero.
Su madre, Yanarys Rodríguez, emprendió una campaña de recaudación de fondos para operarla en Miami. Aunque un hospital estadounidense aceptó tratarla, aún necesita reunir los más de 32.000 dólares que cuesta la operación, además de superar la dificultad de conseguir una visa humanitaria.
Otra historia desgarradora es la de Meral Vaillan Figueredo, de apenas tres años, diagnosticada con leucemia linfoblástica aguda tipo BT.
Su madre, Niuvis Figueredo, ha suplicado en múltiples ocasiones una visa humanitaria para que su hija pueda acceder a un trasplante de médula fuera de Cuba, ya que los tratamientos disponibles en la Isla no han dado resultados.
El caso ha movilizado a activistas y figuras públicas, como la cantante Dayamí La Musa, pero hasta ahora no se ha concretado la salida que podría salvarle la vida.
Un sistema de salud en crisis
Estos testimonios reflejan una dura realidad: el llamado "potente sistema de salud cubano", proclamado por el régimen durante décadas, hoy es incapaz de garantizar la atención médica especializada que muchos niños requieren.
La falta de medicamentos, equipos obsoletos, carencias en hospitales y el éxodo de profesionales han provocado que enfermedades tratables se conviertan en sentencias de muerte en la Isla.
Ante la ineficacia del Estado, las familias se ven obligadas a recurrir a campañas de solidaridad internacional y a pedir visados humanitarios para salvar a sus hijos.
El caso de Dayma, además, expone otra cara de la crisis: el abandono infantil en un contexto en el que las instituciones del gobierno, lejos de brindar apoyo efectivo, dejan a menores como ella a merced de la suerte o la caridad.
El clamor de la sociedad civil
La historia de esta niña, rechazada por su madre, enferma y con su vida en riesgo, se suma a una larga lista de urgencias médicas desatendidas en Cuba. Activistas y ciudadanos insisten en que su única esperanza es salir del país cuanto antes.
El llamado de Yankiel Fernández y la denuncia pública son un grito desesperado frente a la inercia de un régimen que sigue priorizando la propaganda sobre la salud real de su gente.
"Todos cuentan, nadie queda descartado", recordó el activista. Pero en la práctica, en Cuba, muchos como Dayma sí son descartados. Y cada día que pasa sin respuesta oficial, se acorta el tiempo para salvarles la vida.
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