
Alicia María Montes de Oca Pérez, conocida como La China, fue localizada con vida tras más de un mes desaparecida en su natal Guantánamo.
El Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT) confirmó la noticia en Facebook y agradeció el apoyo ciudadano que permitió difundir la alerta, aunque precisó que aún se desconoce el estado de salud de la joven.
La desaparición de Alicia había sido reportada desde el 21 de agosto, cuando salió de su casa en la mañana y no regresó.
Su familia, desesperada, pidió ayuda a través de redes sociales y páginas comunitarias como Miguel Noticias.
Su cuñada, Yailén Columbié, y su padre, Carlos Montes de Oca Reyes, compartieron fotos y teléfonos de contacto en un intento de generar solidaridad en medio de la angustia.
El caso fue especialmente delicado porque Alicia padece problemas de salud mental. Según denunciaron sus familiares, en los días previos a la desaparición su comportamiento se había tornado más agresivo.
Situación de los pacientes con enfermedades mentales
En Cuba, personas con padecimientos mentales o de los nervios sufren la falta de acceso a medicamentos. Sin tratamiento, las crisis se agudizan y los enfermos quedan expuestos a riesgos mayores, como perderse en la calle o sufrir episodios violentos.
Numerosos usuarios han señalado en redes sociales que esta situación es cada vez más común en Cuba, y que la escasez de fármacos ha dejado a cientos de familias sin opciones reales de tratamiento.
"La falta de medicamentos está golpeando mucho a esta población, las crisis son más frecuentes y con infusiones de té no se resuelve", lamentó una internauta.
Aumentan las desapariciones en Cuba
El hallazgo de Alicia alivia a sus allegados, aunque pone nuevamente en evidencia la ausencia de protocolos oficiales para la búsqueda de desaparecidos en Cuba.
No existe un sistema de alerta inmediata ni un canal institucional efectivo. En su lugar, son los propios familiares quienes cargan con la responsabilidad, recurriendo a redes sociales, grupos de WhatsApp y la solidaridad ciudadana para suplir el vacío dejado por las autoridades.
Activistas han denunciado que la Policía suele actuar con lentitud, sin planes de rastreo ni coordinación pública, lo que incrementa el riesgo en casos como el de Alicia.
En un país marcado por la violencia y el deterioro de la seguridad, la inacción estatal deja a los más vulnerables en manos de la suerte y la iniciativa comunitaria.
Mientras el régimen se enfoca en su propaganda, las familias cubanas enfrentan solas dos realidades paralelas: la inseguridad creciente en las calles y el colapso del sistema de salud mental, que debería garantizar tratamiento, seguimiento y protección.
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