Esposa de José Daniel Ferrer expresa su tristeza por los necesitados que dejó en Cuba

La doctora Nelva Ismarays Ortega Tamayo ayudaba a personas necesitadas en Santiago de Cuba Foto © Facebook/José Daniel Ferrer y Martí Noticias

La doctora Nelva Ismarays Ortega Tamayo, esposa del líder opositor José Daniel Ferrer García, quien llegó este lunes a Miami desterrado por el régimen cubano, expresó su tristeza por dejar en Cuba a numerosas personas necesitadas, a quienes  entregaba comida y prestaba asistencia médica en su propia casa.

Ortega, médica de profesión, junto con Ferrer y tres de sus hijos, arribaron al aeropuerto de Miami en un vuelo directo procedente de Santiago de Cuba, luego de que el opositor fuera excarcelado, como resultado de un largo proceso de negociaciones que culminó con su salida forzosa al exilio.

Durante la conferencia de prensa que dio el fundador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) en la sede de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Ortega también respondió preguntas de los periodistas de varios medios de comunicación.

La doctora no pudo evitar emocionarse hasta las lágrimas cuando manifestó lo que significa para ella y su familia haber sido forzados a abandonar el país, como condición para que Ferrer fuera liberado de su arbitrario encarcelamiento.

Es “una situación sumamente difícil”, admitió. “Uno puede pensar en algún momento salir a conocer, pero no de esta manera”.

Ortega reveló que se encontraban “felices por estar en libertad”, pero su voz se quebró al confesar la tristeza por “dejar familia, dejar amigos, dejar a tantos casos sociales que hay allá”.

Según su testimonio, poco antes de partir hacia el aeropuerto, personas que han recibido su ayuda se acercaron a ella preocupadas. “Hoy en la mañana, mientras llovía, me decían: ‘Doctora, ¿y ahora cómo nos quedamos? No hay José Daniel, no va a haber doctora, ¿cómo nos quedamos?’”.

Explicó que siempre trataron de ayudar a la población pobre ante la terrible crisis alimentaria en el país, y responsabilizó al gobierno por las penurias que sufren los cubanos, sobre todo, las personas más vulnerables.

“Duele muchísimo ver eso, cómo un régimen disfruta que su pueblo esté así, de esa manera. Duele muchísimo el trabajo que pasan tantas madres al tener a sus hijos sin corriente, sin tener nada que darles de alimento, poque ni siquiera abastece el gobierno; no solamente son los alimentos, es la atención médica, es todo, es cero, es nulo. Disfrutan con ello”, afirmó.

“Es muy duro dejar familia, dejar amistades, dejar todo, pero como dice mi esposo, volveremos, volveremos y muy pronto, muy pronto”, aseguró de manera categórica.

Temores antes del destierro

A otra pregunta de un periodista, Ortega declaró que vivieron momentos “muy duros” en los últimos días por el temor a que agentes de la Seguridad del Estado irrumpieran por la madrugada en su casa para llevárselos al aeropuerto, porque “no querían que nadie supiera lo que estaba pasando”.

Pero, pese a la preocupación y al temor por el acoso y el seguimiento, le daba “cierto aliento” cuando los niños -Danielito y Anita- le decían que “lo mejor que iba a pasar de estar en un país con libertad era que podrían estar con papá, y sobre todo, iban a poder disfrutar de su papá”.

Ortega se refirió al impacto que ha tenido la reclusión de Ferrer para sus hijos más pequeños. “No solamente el hecho del niño que estaba chiquito; nosotros pudimos disfrutar -se puede decir ‘disfrutar’ porque fue en la prisión- el primer cumpleaños que pudo tener Anita, 11 añitos, y por primera vez fue que pudo estar con su papá. Y todas esas cosas uno las sufre”, recalcó.

“Duele ver como madre cuando los hijos, simplemente por una dictadura, por un régimen tan criminal y asesino, tienen que sufrir; los más afectados son los hijos cuando no pueden estar con sus padres y madres, duele muchísimo esa situación”, reconoció muy afectada.

También relató los tensos momentos que vivieron en el aeropuerto de Santiago de Cuba antes de tomar el vuelo. El tiempo de espera fue de casi dos horas hasta que pudieron encontrarse con Ferrer, en la misma puerta del avión. “No respiramos hasta el momento en que llegamos allí, y él se encontró con nosotros”, afirmó.

Sobre esta situación, Ferrer aclaró: “El temor de que me montasen en el avión y de que los dejaran a ellos en Cuba como rehenes estaba basado, primeramente, en que trataron durante dos meses de obligarme a ir para Guyana o Nicaragua, solo”.

“Yo les dije: mátenme si quieren, pero yo no voy a dejar atrás a mi familia”, contó a los periodistas.

Ferrer, de 55 años, aceptó el destierro que le impuso el régimen de la isla como condición para liberarlo de la prisión. Su excarcelación ocurrió después de más de cuatro años de detención y hostigamiento por parte del régimen cubano.

Poco antes del mediodía de este 13 de octubre, el líder opositor viajó a Miami acompañado de su esposa y otros miembros de su familia, además de un equipo consular de la Embajada de Estados Unidos en Cuba.

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