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La Unión Eléctrica (UNE) informó este jueves que el colapso parcial del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) fue ocasionado por “una oscilación” que provocó la desconexión parcial de varias zonas del país.
Según la última actualización del organismo posteada en Facebook, el SEN se encuentra “operando de forma estable e íntegro” y “ya se ha recuperado el 60 % de los circuitos afectados”, aunque el restablecimiento continúa.
El mensaje, sin embargo, no ofreció más detalles sobre las causas del incidente ni las provincias afectadas, lo que generó una oleada de críticas y comentarios sarcásticos por parte de los usuarios en redes sociales.
“Déjenlo así, si de todas maneras no hay electricidad nunca”, escribió un internauta. Otro ironizó: “Ya están ensayando antes de que pase el ciclón”.
El apagón ocurre en un momento especialmente crítico. Según el último parte técnico del SEN, la afectación por déficit de generación alcanzó los 1,818 MW, con una disponibilidad de apenas 1,550 MW frente a una demanda de 2,526 MW.
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Esto dejó al sistema al borde del colapso total, con más de 70 centrales de generación distribuida fuera de servicio por falta de combustible o averías en plantas como Felton, Mariel, Renté y Santa Cruz.
Las constantes fallas y cortes de energía han convertido los apagones en una rutina nacional. En muchas provincias, los cortes superan las 10 horas diarias, afectando hospitales, industrias y hogares.
La llegada de la tormenta tropical Melissa agrava el escenario.
Con vientos sostenidos de 85 km/h y posibilidad de fortalecerse, el fenómeno meteorológico amenaza con provocar lluvias intensas, marejadas e inundaciones en el oriente cubano durante el fin de semana, según alertaron el Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET) y el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC).
En medio de la emergencia, millones de cubanos permanecen sin luz ni información, justo cuando más la necesitan. Sin electricidad, las emisoras locales y los canales estatales quedan fuera del aire, las comunicaciones se debilitan y la población pierde su principal fuente de orientación y alerta.
El colapso del SEN vuelve a poner en evidencia la fragilidad estructural del sistema energético cubano, deteriorado tras años de mala gestión, falta de inversión y dependencia del suministro de combustible.
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