En lo que parece sacado del guion de una película de acción, un grupo de delincuentes perpetró en la madrugada del 31 de octubre un robo cuidadosamente planificado a la joyería Leandro & Mijaíl Joyería SRL, en Ciego de Ávila, Cuba.
En cuestión de minutos, los ladrones perforaron una pared, desactivaron el sistema de alarma y se llevaron todo el inventario de joyas, dejando atrás únicamente el eco de un esfuerzo empresarial que desapareció en la oscuridad de la noche.
Un golpe quirúrgico
El robo no fue un acto impulsivo ni amateur. Los delincuentes actuaron con precisión quirúrgica: abrieron un hueco en la pared lateral del edificio, ingresaron por una escalera que conecta con el salón interior del negocio y, lo más inquietante, desactivaron el sistema de alarma sin generar ruido ni alertar a nadie en la zona.
“Sabían lo que hacían”, dijo uno de los propietarios en un video publicado en la cuenta oficial del negocio. Las imágenes de las cámaras de seguridad muestran a los asaltantes cubiertos completamente, con capuchas y lo que parecen ser medias improvisadas tanto en las manos como en los pies, para no dejar huellas. También usaron guantes.
“Fue el esfuerzo de muchos años de trabajo. En 10 í 15 minutos se lo llevaron todo”, lamentó el empresario visiblemente afectado.
El botín y la selección minuciosa
Según relataron los propios dueños en redes sociales, los delincuentes no se limitaron a robar de manera indiscriminada, sino que seleccionaron cuidadosamente las piezas de mayor valor económico, ignorando artículos menos valiosos.
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Esta acción refuerza la hipótesis de que los ladrones tenían conocimiento previo del inventario y del funcionamiento interno del negocio.
La joyería, ubicada en la calle Marcial Gómez número 15, contaba con un amplio catálogo de joyería fina que había sido promocionado a través de sus plataformas digitales. Los propietarios aseguraron que la mercancía robada representaba más de un año de inversión y trabajo.
“Esperamos que los clientes que tenían pendientes recogidas nos comprendan”, escribieron en un comunicado oficial.
La afectación no es solo económica; también es moral y contractual, ya que el robo compromete las entregas previamente pactadas con la clientela.
Más allá de las pérdidas materiales, el golpe emocional fue devastador. Los socios de la joyería no ocultaron su tristeza y frustración.
“Fue duro saber que todo nuestro sacrificio se lo hayan llevado”, confesaron.
No obstante, uno de ellos expresó su determinación por no rendirse, acudiendo a la fe como motor de resiliencia: “Dios tiene propósitos, y si Dios nos quitó es porque nos va a dar más”.
La comunidad de Ciego de Ávila reaccionó con indignación y solidaridad. Decenas de comentarios en redes sociales ofrecieron palabras de apoyo, condenaron la creciente inseguridad y pidieron justicia.
Usuarios compartieron las imágenes de los presuntos responsables, captadas por las cámaras, y apelaron a la memoria colectiva para identificarlos. Algunos incluso señalaron que el andar o la complexión física de los sospechosos podría ofrecer pistas sobre su identidad.
Investigación en curso y sospechas fundadas
Hasta el momento, la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) habría identificado a dos posibles sospechosos vinculados al caso, según declaraciones del empresario afectado. No obstante, no se han divulgado detalles oficiales sobre detenciones ni sobre la posible recuperación de los bienes sustraídos.
Los propietarios sospechan que los delincuentes podrían ser personas que conocían el lugar en profundidad, lo que explicaría el conocimiento detallado del sistema de seguridad, el acceso por puntos estratégicos y la identificación exacta de las joyas de mayor valor.
Un reflejo de la inseguridad creciente
El caso de la joyería Leandro & Mijaíl no es un hecho aislado, sino un síntoma de la creciente vulnerabilidad que enfrentan los pequeños negocios privados en Cuba. La falta de recursos para reforzar los sistemas de seguridad, la limitada respuesta policial ante delitos complejos y la precariedad de la infraestructura física de los comercios los convierten en blanco fácil para redes delictivas cada vez más organizadas.
En ciudades como Ciego de Ávila, donde el auge del emprendimiento privado ha comenzado a ganar terreno en los últimos años, el robo pone en entredicho la capacidad de protección y respuesta del Estado ante un fenómeno delictivo en ascenso.
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