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En una decisión tomada fuera del ojo público y sin ceremonia oficial, el presidente Donald Trump firmó en privado la “Ley de transparencia de los archivos de Epstein”, que obliga a su gobierno a publicar miles de documentos sobre el financista y pederasta Jeffrey Epstein.
La medida, aprobada casi por unanimidad en el Congreso, fue anunciada posteriormente por el propio mandatario a través de su red Truth Social, pero hasta ahora el Departamento de Justicia no ha ofrecido una fecha concreta para su aplicación.
Un cambio de postura bajo presión
El anuncio fue hecho por el propio Trump a través de su red Truth Social, en un extenso mensaje donde insistió en la narrativa de que Epstein estuvo vinculado históricamente con líderes demócratas.
“Epstein fue demócrata de toda la vida, donó miles de dólares a políticos demócratas y tenía estrechos vínculos con muchas figuras demócratas conocidas”, escribió el presidente.
Entre los nombres citados por Trump se encuentran el expresidente “Bill Clinton quien viajó en su avión 26 veces)”, el exsecretario del Tesoro “Larry Summers (quien renunció recientemente a varios consejos directivos, incluido el de Harvard)”, y el líder de la minoría demócrata “Hakeem Jeffries, quien le pidió a Epstein que donara para su campaña después de que Epstein fuera acusado”.
En esa misma publicación, Trump se atribuyó la rápida aprobación del proyecto en el Congreso:
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“Como todos saben, le pedí al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y al líder de la mayoría del Senado, John Thune, que aprobaran este proyecto de ley... Gracias a esta solicitud, la votación fue casi unánime”.Y añadió: “¡Acabo de firmar el proyecto de ley para divulgar los archivos de Epstein!”.
La Casa Blanca, reprodujo en X una captura del extenso mensaje del presidente.
Una firma tardía, pero clave
Lo que durante meses pareció un proyecto bloqueado por la Casa Blanca -que incluso presionó a senadores para frenar su aprobación- encontró una repentina aceleración cuando las denuncias y presiones se hicieron insostenibles.
La Cámara de Representantes aprobó el proyecto con 427 votos a favor y apenas uno en contra, mientras que el Senado lo hizo por unanimidad.
La representante republicana Marjorie Taylor Greene, una aliada frecuente de Trump, destacó que “las víctimas han librado la batalla más terrible que ninguna mujer debería tener que librar… Eso es lo que hicimos al luchar contra las personas más poderosas del mundo, incluso contra el presidente de Estados Unidos”.
Este giro no fue casual.
Días antes, se filtraron más de 20,000 correos electrónicos del patrimonio de Epstein que lo vinculaban directamente con Trump, asegurando que el entonces empresario pasó “horas” con una de las víctimas del financista.
Esta revelación generó una tormenta mediática y política, y fue interpretada por analistas como el catalizador que forzó el cambio de postura del mandatario.
El Departamento de Justicia aún no fija fecha
Pese a la promulgación de la ley, el Departamento de Justicia (DOJ), encabezado por la fiscal general Pam Bondi, no ha proporcionado un cronograma claro.
Bondi declaró que los expedientes se divulgarán en un plazo de 30 días, “siguiendo la ley y promoviendo la máxima transparencia”.
Sin embargo, advirtió que algunos documentos podrían mantenerse reservados si su publicación afecta investigaciones en curso o la protección de las víctimas.
Bondi también señaló que “ya se han entregado más de 33,000 documentos al Congreso”, y confirmó que hay “nueva información” que ha reabierto algunas líneas de investigación, pero evitó ofrecer detalles por tratarse de casos activos en la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.
¿Qué se podrá conocer?
La ley exige la divulgación de todos los archivos y comunicaciones no clasificados relacionados con Epstein, incluyendo las investigaciones sobre su muerte en prisión en 2019.
Sin embargo, permite retener documentos que puedan comprometer investigaciones federales activas, identificar víctimas o incluir imágenes de abuso sexual infantil.
El DOJ deberá presentar al Congreso un informe dentro de los 15 días posteriores a la publicación del material, lo que añade presión para cumplir con los plazos.
Aun así, las posibilidades de una divulgación completa e inmediata siguen siendo inciertas.
Reacciones divididas: ¿Justicia o maniobra política?
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, Trump ha intentado posicionarse como defensor de la transparencia y de las víctimas de Epstein, aunque sus acciones previas generaron dudas.
Durante meses calificó la ley como una “farsa” y promovió teorías conspirativas que lo desvinculaban del financista, a pesar de su antigua amistad.
“Los demócratas han utilizado el tema de ‘Epstein’, que les afecta mucho más que al Partido Republicano, para intentar distraer la atención de nuestras increíbles victorias”, escribió Trump en su red social.
Y advirtió: “¡Este último engaño se volverá en contra de los demócratas, como todos los demás!”
Sin embargo, parte de su base política no se mostró conforme. Una de las sobrevivientes, Jena-Lisa Jones, exseguidora del mandatario, le envió un mensaje directo: “Te lo ruego, Donald Trump, por favor, deja de politizar esto”.
Una caída en la aprobación presidencial
El escándalo ya está teniendo consecuencias políticas para Trump.
Según una encuesta de Reuters/Ipsos realizada del 14 al 17 de noviembre, su aprobación cayó al 38 %, mientras que un 59 % de los encuestados expresó desaprobación hacia su gestión, vinculada a la percepción de encubrimiento en el caso Epstein.
Incluso entre los votantes republicanos el respaldo ha disminuido: pasó del 87 % al 82 %. Un sondeo paralelo de Fox News arrojó cifras similares, con una desaprobación del 58 %.
La firma de la ley por parte de Trump, si bien representa una victoria para las víctimas y los activistas por la transparencia, no garantiza una divulgación total ni inmediata.
Aún persisten dudas legítimas sobre qué documentos verán la luz, cuáles permanecerán ocultos y, sobre todo, qué consecuencias políticas, judiciales y personales tendrá esta nueva fase del caso Epstein.
Mientras la sociedad estadounidense espera que se revele toda la verdad, el presidente enfrenta uno de los desafíos más comprometidos de su actual mandato. La pregunta crucial sigue en pie: ¿Cuándo -y cuánto- se hará realmente público?
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