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Siete meses después de ser arrestado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) -pese a tener parole y estar en proceso para obtener residencia-, el cubano Ariel Lara González fue finalmente deportado a México.
En Miami quedaron su esposa, su abuela y su hijo, que cumplió su primer año en octubre. Ariel solo pudo felicitarlo por videollamada desde un centro de detención, cuando aún se encontraba en el país.
"No hay piedad. No hay empatía", dijo a Local 10 su pareja, Elena Lara, para la que el cumpleaños de su pequeño es lo más doloroso que ha vivido.
La mujer asegura que Ariel confiaba en la promesa de protección del gobierno estadounidense hacia los cubanos perseguidos.
"Tenía mucha fe en Marco Rubio", declaró.
Ahora, afirma que ambos se sienten traicionados y abandonados por el sistema.
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Ariel, quien participó en las protestas del 11 de julio de 2021, no tiene antecedentes criminales en Estados Unidos.
Entró al país en 2022 por la frontera de México, donde las autoridades le otorgaron un parole, y este año esperaba regularizar su estatus bajo la Ley de Ajuste Cubano.
Sin embargo, fue arrestado cuando acudió, como cualquier otro migrante que aspira legalizar su situación, a una cita en la que creía que recibiría la residencia. En vez de eso salió esposado.
Según la administración, el argumento para detenerlo era que no habían transcurrido cinco años desde su primera deportación, un tecnicismo que, para su defensa, no invalida su estatus legal vigente.
"Él no es un criminal, no es un indocumentado", insistió Elena en junio pasado en declaraciones a Univisión.
Ariel ya había pasado por una deportación en 2018, después de seis meses detenido, y tras regresar a Cuba fue identificado como opositor político. Temiendo represalias, salió otra vez del país cuatro años después y terminó entrando nuevamente de manera ilegal.
Una familia rota, una abuela suplicando y un niño que solo puede decir "papá" por pantalla
El caso comenzó a hacerse visible después de que el video de una anciana llorando se volviera viral en redes sociales. Era la abuela estadounidense de Ariel, suplicando por la liberación de su nieto.
En el video, aseguró que él "se levantaba a la una de la mañana para repartir mercancía por los cayos" y que "no faltaba ningún día".
Enfermiza, contó que el joven la cuidaba a distancia, llamándola cada mañana y cada noche para recordarle tomar su medicación. "Él no es un criminal. ¿Dónde están los derechos humanos?", cuestionó entre lágrimas.
La anciana dijo entonces estar de acuerdo con que deporten a los delincuentes, pero no a jóvenes trabajadores y sin antecedentes.
Recordó que lo primero que hizo al llegar él al país fue ayudarle a solicitar asilo "para que anduviera como se debe andar en este país, por la ley", y denunció haber sido engañada cuando les dijeron que avanzarían con la residencia y, en lugar de eso, se lo llevaron detenido.
Mientras tanto, Elena graba cada videollamada: son las únicas pruebas que le quedarán a su hijo de la voz de su padre. La palabra que más repite el niño, según cuenta, es precisamente la única que no puede pronunciar cara a cara: "Papá".
Maltrato durante la detención y un precedente que preocupa
En una llamada desde el centro de detención, Ariel denunció haber sido colocado en aislamiento durante tres días sin motivo conocido ni interrogatorio.
Tras meses de incertidumbre, fue trasladado a Texas mientras el gobierno procesaba su deportación a Cuba, a pesar de su temor fundado de persecución.
El abogado Willie Allen sostuvo que tenía derecho a la residencia porque entró legalmente con parole.
Tras meses sin resolución clara, el destino de Ariel se selló cuando fue deportado a México, un país que su esposa describe como "muy violento" y donde teme que sea víctima de criminalidad.
Ahora, desde allí, Ariel continúa llamando a su familia, consciente de que su hijo crece con él solo como una imagen en el teléfono.
La familia insiste en que seguirá luchando.
En palabras de su abuela, aún resonando desde aquel video que conmovió a miles: "Lo único que pido es que no lo manden de vuelta a un país donde está en peligro".
Aunque no lo mandaron a Cuba, fue enviado a otro lugar donde también teme por su vida.
Preguntas frecuentes sobre la deportación de cubanos con parole en EE.UU.
¿Por qué fue deportado Ariel Lara González a pesar de tener parole?
Ariel Lara González fue deportado porque, según las autoridades, no habían transcurrido cinco años desde su primera deportación en 2018. Aunque Ariel tenía un parole y estaba en proceso de obtener la residencia bajo la Ley de Ajuste Cubano, ICE lo arrestó durante una cita migratoria, alegando este tecnicismo como razón para su detención y posterior deportación.
¿Cuál es el impacto de las deportaciones de cubanos en sus familias en EE.UU.?
Las deportaciones de cubanos, como la de Ariel Lara González, rompen familias y generan un profundo impacto emocional y económico. En el caso de Ariel, dejó atrás a su esposa, su abuela y su hijo pequeño en Miami. Familias enteras dependen del trabajo de estos migrantes, y su detención y deportación los sumen en la incertidumbre, el miedo y la desesperación, como lo expresaron su esposa y su abuela.
¿Qué denuncias existen sobre el trato de ICE a los migrantes cubanos?
Se han denunciado maltratos y condiciones inadecuadas durante la detención de migrantes cubanos por parte de ICE. Ariel Lara González, por ejemplo, informó haber sido puesto en aislamiento sin razón aparente. Además, existen múltiples testimonios sobre la falta de atención médica y las condiciones insalubres en centros de detención como Krome, donde se han reportado hacinamiento y falta de recursos básicos.
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